Link to ENGLISH version - Long Life to Death
1. Expresiva - Creación macabra de la neozelandesa Julia deVille (Wellington, 1982- )En una conversación mantenida con Peter Beard en 1975, Francis Bacon asegura que los
periódicos de desecho que cambian de color a la luz del sol, los huesos y cuerpos de animales ya no vivos y que han estado en el mar o en la arena y bajo el sol por un buen tiempo, gradualmente se transforman en otras cosas. Hay una especie de belleza en ello, una especie de magia.[1]
La
magia a la que Bacon con poética vaguedad se refiere, no es otra cosa que el deterioro y ulterior descomposición de la materia orgánica.[2]
A diferencia de Bacon, quien a lo largo de su larga carrera artística solía evocar aquello que fue pero que ya no era, Julia deVille recupera aquello que fue para que de alguna manera siga siendo.
Con tal propósito, DeVille estudia y practica los procedimientos de joyeros y taxidermistas. Sus creaciones a menudo son el resultado de la combinación de ambos.
2. Cuatro trabajos de Julia deVille - rara mezcla de taxidermia y joyería.Hay en la obra de Julia deVille una fascinación con la muerte y los ritos solemnes que se asocian a ella. Así, el tradicional tema de
vanitas o la estética mortuoria y funeraria decimonónica son en el caso de esta artista dos importantes fuentes de inspiración.
DeVille explica que su obra se asemeja a un
memento mori por ser un recordatorio del carácter efímero y limitado de nuestra existencia. Emplea así elementos y símbolos que tienen que ver con la muerte dado que considera que es importante asumir el hecho de que todos moriremos algún día. DeVille intenta dar su propia respuesta al hecho que “nuestra cultura nos obsesiona planificando el futuro y, mientras hacemos esto, nos olvidamos de disfrutar el presente.”[3]
A través de su trabajo, DeVille nos obliga a confrontar tal realidad mientras de algún modo denuncia la hipocresía de la sociedad y su permanente destrucción de la vida animal. Una prueba de su singular resistencia es su deliberado empleo de “animales que sólo murieron por causas naturales.”[4]
Paradójicamente, DeVille considera que sus creaciones en orfebrería y taxidermia constituyen “un modo de celebrar la vida, una preservación de algo hermoso.”[5]
En términos estéticos, Julia deVille tiene bastante en común con Francis Bacon. Al igual que su desconcertante predecesor también ella detecta magia y belleza en los huesos y los cuerpos de animales ya no vivos.
De un modo consistente con sus objetivos artísticos y un tanto inquietantes principios estéticos,
Cineraria es el título de la macabra exposición individual presentada por Julia deVille en la
Sophie Gannon Gallery de Melbourne, Australia (julio y agosto de 2009).[6]
3. Wunderkammer. Vista de Cineraria, la reciente muestra de Julia deVille en Melbourne - todo un verdadero gabinete de curiosidades.La heterogeneidad caracteriza la muestra, que incluye urnas funerarias, columnas corintias, plumas, campanas de vidrio, animales embalsamados, ornamentos en metales preciosos, esqueletos, cajas de habanos, huevos de tamaño considerable, encajes y puntillas, ojos de vidrio y rubíes engarzados en algún que otro corazón. Debido a su carácter exquisitamente sugestivo, la muestra resulta ser interesantísima pero también les pone los pelos de punta a no pocos visitantes. Por sobre todas las cosas sorprende y desconcierta, ya que su última razón de ser, al menos en parte, es incierta y equívoca. Así, no falta quien comenta que
Cineraria le intrigó y fascinó, pero por otra parte que también le dio miedo.[7]
4. Ejecutado en plata y evocando un cuervo, Silver Rook presenta una admirable estructura ósea.
5. El esqueleto del ave de rapiña anida en su interior un inesperado corazón de rubíes.Tales emociones de naturaleza mixta y sentir entremezclado son sintomáticas de que se está presente ante
lo Grotesco. Porque es lo Grotesco un fenómeno estético y con una larga historia. Significativamente, rompe las categorías convencionales y desorienta al espectador. Es por eso que Victoria Mason dice
no tener palabras para describir el estilo de Julia deVille, estilo en el que coexisten elementos muy variados, como son la hermosura, la tristeza y el respeto.[8]
Los visitantes admiran la naturaleza “mágica” de los trabajos a los que describen como delicados, pero también perturbadores.[9] Tal es el caso, por ejemplo, de
Ángel aún por nacer (2009), con su enternecedoramente macabra posición fetal y alitas de gorrión.
6. DeVille, Ángel aún por nacer (Stillborn Angel), 2009 - macabro y enternecedor a la vez.Se le objeta a DeVille la diversidad de materiales, formas y ideas que presenta
Cineraria, se le sugiere incluso que simplifique el asunto. Marcus Bunyan no duda en citar (con imprentas mayúsculas) el conocido eslogan de Mies van der Rohe: “menos es más.”[10] Bunyan parece haber olvidado el antídoto de Robert Venturi: “menos es un aburrimiento.”[11]
La obra de Julia deVille es rica, compleja e incluso contradictoria. Como muestra,
Cineraria presenta unidad en la diversidad. También evoca la larga tradición de las
vanidades barrocas y las pompas fúnebres decimonónicas (a las que deVille misma a menudo suele referirse).
Y si la obra de Julia deVille tiene algo de truculento, eso se debe en parte al gran conocimiento de su autora sobre de la temática que tan elocuentemente desarrollada en ella y cuya simbología e implicancias indudablemente la autora conoce con lujo de detalles.[12]
Memento mori,
ars moriendi,
rigor mortis todos ellos raparecen de una manera u otra en las
macabras creaciones de Julia deVille.
Incluso en
Disce mori, su sitio oficial online y cuyo significado en latín no es otra cosa que “APRENDE A MORIR,” la artista introduce sus creaciones en joyería y otros extraños accesorios con la ayuda de refinadas y sugestivas cartelas barrocas provenientes de ya mencionada tradición europea de
vanitas y su insistente hincapié sobre la brevedad de la vida y el inevitable triunfo de la muerte.
7. Michel Mosyn de Amsterdam, Cartela en estilo auricular (Kwabornament u Ornamento blando, Holanda, siglo XVII), exhibiendo una inscripción agregada por DeVille para promover sus accesorios (Disce mori, 21.9.2009).Tales cartelas (o
cartouches, como se los denomina en el lenguaje técnico) son compatibles con la naturaleza la obra de Julia de deVille: persuasivas son ambas, tanto en sus formas como en sus grotescas insinuaciones.
Cineraria captura la atención del público y no lo deja indiferente. Así Leydeej, por ejemplo, aprecia la delicada, atractiva apariencia de cada animal exhibido en la muestra y elogia la manera respetuosa en que DeVille procede en su obra, donde la belleza y la gracia se entremezclan.[13] No obstante, también se debe reconocer que hay algo inquietante y a veces hasta de perturbador en algunas de las obras exhibidas. Lo mismo vale para el hecho que de ellas subrepticiamente emana una rara especie de humor negro.
8. DeVille, Urna funeraria para infante (Infant Funerary Urn), 2009 – La alegría de vivirEs importante no confundir las intenciones de la artista con el efecto que su obra produce. DeVille podrá mostrar todo el respeto que ella desee ante los difuntos animales con los que trabaja, pero eso no quita que su obra también produzca reacciones mixtas en el espectador.
Maliciosos son los términos que, juguetonamente, DeVille emplea para referirse a su propio trabajo, al que describe como "
serenamente sombrío."[14]
Ya en los años cincuenta, Bacon comenta que el arte se ha vuelto un juego con el que el artista se entretiene, hasta que se muere. Con habilidad, Julia deVille juega con esa gran certitud que es la Parca.
Elegante y solemne,
Cineraria insinúa lo monstruoso. Es decir, la monstruosidad que implica el tener plena conciencia de que tarde o temprano todos nosotros estaremos bien muertos.
Habiendo acaso hallado inspiración en la alguna poesía de Charles Baudelaire, DeVille amablemente nos invita a explorar las posibilidades estéticas y didácticas que nos ofrece la materia orgánica ya sin vida.[15]
9. Estética alucinante - Anatomía de un conejo (Anatomy of a Rabbit, 2008)Así, en
Anatomía de un conejo, obra a la que DeVille reconoce como su "favorita,"[16] la parte superior del tronco de ese roedor parece haber sido amputada con brutalidad. La belleza del pelaje del animal de golpe se interrumpe para exhibir descarnadamente sus huesos, notablemente concebidos en plata. De la mezcla de la taxidermia y la orfebrería surge entonces una figura siniestra. El animal parece estar vivo, aunque es como si hubiese escapado de su propia vivisección.
Debajo de la cabeza del conejo, precisamente donde alguna vez se encontraba su garganta, su plateada estructura ósea hoy contiene un corazón de rubíes. Es como si el que el animal se hubiese atragantado con el mismo.
10. Detalle de Anatomía de un conejo – "sólo nos es segura la inseguridad" (Ortega y y Gasset).Llevando su estética de lo macabro con rumbo hacia lo Grotesco, Julia deVille no duda en transformar la materia muerta en accesorios de embellecimiento personal. Es entonces que puede emplear un ave completa, otras desplumada y por fin sólo sus huesos.
11. Delicado - Sparrow Brooch es un prendedor con pajarito y algo más.
12. Pinche-Pichón. Bird Pin es un alfiler para ser lucido sólo en ocasiones importantes.
13. Huesos y plata - Ring of Bones es un refinado brazalete inspirado en la ronda de huesos visible en el panel derecho de los Tres estudios para una crucifixión (1962), tríptico de Bacon, hoy preservado en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.La piel del otrora majestuoso tigre malayo puede hoy bien ser substituida por el pellejo de algún gato del barrio.
14. Cat Rug (2008) es por su tamaño una alfombrita ideal para el baño.Implacablemente
negra es la belleza que emana de las creaciones de Julia deVille, tan a menudo admirablemente grotescas, tal como sucede con sus muy oscuros cráneo de equino reproductor y huevo de avestruz a tres patas.
15. Estética necrofílica – Black Beauty (2008), es una obra para amantes del fetichismo febril de los sábados por la noche.
16. Cinerarium - Refinamiento misterioso Extraordinaria paradoja visual es
Cinerarium, un magnífico
memento mori que de un modo minimalista y eficaz nos recuerda el simple hecho de que se nace para morir.
En
Cinerarium, un objeto con aspecto de huevo tiene por finalidad el contener cenizas inciertas.[17] Así, grotescamente, la forma arquetípica de la vida adquiere su sentido opuesto y sirve entonces como un auténtico receptáculo de la muerte.
Creación de
doble filo,
Cinerarium es la
prima donna de la muestra, o recordar a Paul Celan, la
leche negra del alba que—con elegancia y distinción—DeVille nos proporciona para que la bebamos mañana, tarde y noche.
Es con creaciones como su sofisticado receptáculo reciclado que DeVille celebra la vida, pero en términos categóricamente grotescos.
De la información hasta hoy provista por DeVille y sus comentaristas online, no es posible establecer si
Cinerarium contiene cenizas o no. Y en caso de contenerlas, tampoco sería su origen evidente: ¿se trataría entonces de las cenizas de un difunto cremado o de los restos de algún omelette carbonizado?
Imposible saberlo.
Cinerarium por lo visto es un grotesco hermético por derecho propio.
En
Cinerarium, DeVille ha representado una leyenda plateada sobre una superficie convexa que evoca a una gran cáscara de huevo de avestruz. Representada en plata, la leyenda tiene forma enrulada y—grotescamente—no presenta ninguna inscripción. Se da así rienda suelta a la imaginación del espectador, al que le resulta imposible determinar qué cenizas contiene o ha de contener el ahora muy ominoso e inquietante
Cinerarium negro.
Contradictorio en esta
macabra creación es el diálogo que DeVille establece entre la real convexidad del exterior de la urna y la ilusoria profundidad de la plateada leyenda representada sobre esa negra superficie.
Es esta obra una extraordinaria paradoja visual, algo así como una nueva
cuadratura del círculo.
Al carecer de inscripción, la leyenda de
Cinerarium no proclama nada, permaneciendo la urna funeraria entonces muda. Posiblemente eso es aquí lo necesario.
A diferencia del barroco Juan de Orozco y Covarrubias, Julia DeVille parece no necesitar haber escrito en la leyenda pintada sobre su trabajo ningún “
QVOTIDIE MORIMVR” para recordarnos que “En la vida está la muerte.”[18]
Cinerarium efectivamente comunica tales ideas sin que para ello sea haya que acudir a la palabra escrita.
Es en
Cinerarium, y también en sus
Prendedores de Garra, donde DeVille convincentemente demuestra el que ella
sí está muy al tanto de que
menos es más.[19]
17. Prendedor de Garra. El gusto por lo minimalista es exquisitamente celebrado en el prendedor Garra con Perla (Claw Brooch with Pearl)La rosa, la hermosa rosa, como solía recordarles Bacon a sus entrevistadores,
es un ser que se está muriendo.[20] A través de sus macabras creaciones, Julia deVille vuelve a recordárnoslo, con análoga elegancia y sofisticación.
18. Entre la variación sobre un mismo tema y la redundancia - Prendedor Garra con Rosa (Claw Brooch with Rose)Bien decía ya el Predicador: “vanidad de vanidades, todo es vanidad” (
Eclesiastés, 1:2).[21] Esto es desde luego también válido para
Cineraria, exposición que con pompa y doble filo expresa un muy original ¡viva la muerte!
.............................Mariano Akerman
19. Contenedores a elección, porque importante es que todo el mundo se sienta bien acogido – Cineraria, 2009Notas y referencias
1. Bacon, entrevista con Peter Beard, editada por Henry Geldzahler (Nueva York, Metropolitan Museum of Art,
Francis Bacon, Recent Paintings, marzo-junio 1975).
2. Mariano Akerman,
The Grotesque in Francis Bacon’s Paintings, 1999, pp. 14-15
3. Julia deVille, “Artist’s Statement,” declaración publicada en su sitio oficial,
Disce mori,
http://www.juliadeville.com/ (23.9.2009). Según la neozelandesa, el título de su sitio online fue inspirado por la inscripción de una alhaja del siglo XVI.
4.
Ibid.: “I feel strongly about the fair and just treatment of animals and to accentuate this point I only use animals that have died of natural causes.” La artista suele recolectar cadáveres de aves y ratones por el área donde ella vive y luego los emplea en su obra.
5.
Ibid.: “I consider my taxidermy to be a celebration of life, a preservation of something beautiful.”
6.
Cineraria es la palabra latina que designa a las urnas funerarias en su conjunto.
Cinerarium es el receptáculo en el que se depositan y preservan las cenizas de un difunto cremado.
7. Karen Thompson, “Julia deVille ‘Cineraria’ @ Sophie Gannon Gallery,”
Melbourne Jeweller, 3.8.2009
http://melbournejeweller.wordpress.com/2009/08/03/julia-deville-cineraria-sophie-gannon-gallery/8. “I really don't have words to describe her style but it's beautiful & (for a brief moment) sad & respectful all at once.” Victoria Mason, “I have a total art-crush,”
Earl & Cookie, 30.7.2009
http://earlandcookie.blogspot.com/2009/07/i-have-total-art-crush.html9. Marcus Bunyan, “Review: ‘Cineraria’ by Julia deVille at Sophie Gannon Gallery, Richmond, Melbourne,”
Art Blart, Australia, 19.8.2009
http://artblart.wordpress.com/2009/08/16/review-cineraria-by-julia-de-ville-at-sophie-gannon-gallery-richmond-melbourne/10.
Ibid.: “LESS IS MORE.” Van der Rohe empleó esa oración en relación a la arquitectura, deseoso de afirmar su apoyo a la Estética de la Máquina. Mas lo dicho por Van der Rohe nada tiene que ver con DeVille, quien se ocupa del arte y la estética de lo orgánico frente a ese desafío supremo que constituye la muerte. La idea de que
menos es más tiene su origen en Wieland, quien la publicó en
Teutsche Merkur en enero de 1774: „
Und minder ist oft mehr.” La expresión fue retomada por Robert Browning en 1855: “Well, less is more, Lucrezia.” De esto resulta que lo que Bunyan le recomienda a DeVille por escrito no es otra cosa que la cita de la cita de la cita (Bunyan cita a Van der Rohe, quien a su vez citó a Browning, que por otra parte había recurrido a Wieland).
11. Robert Venturi,
Complexity and Contradiction in Architecture, Nueva York: MoMA, 1966, capítulo 2: “less is a bore.”
12. En sus notas, DeVille indica que uno de los objetivos de
Cineraria es el estudio de los rituales y el sentimiento que rodea a las costumbres fúnebres en diferentes culturas y épocas: “CINERARIA is a study of the ritual and sentiment behind funerary customs from various cultures and eras” (
Art Blart). Véase también la “Breve historia del memento mori y la joyería de luto victoriana” que DeVille presenta en su sitio oficial (
Disce mori, Influential Periods: “Brief History of Memento mori and Victorian Mourning Jewellery”).
13. “As I looked around the exhibition I was fascinated by the glamorous and delicate appearance of each animal in the exhibition. It seems that even in death Ms deVille can give reverence, beauty and grace to the life that the animal led.” Laydeej. “Vintage Fur & Taxidermy,”
A Square Peg and a Round Hole, 29.7.2009
http://laydeej.blogspot.com/2009/07/vintage-fur-taxidermy.html?zx=11f1be8a40683fc814. Al ser entrevistada en enero de 2009; "Interview with Julia DeVille,"
Australian Edge, 9.1.2009,
http://www.australianedge.net/2009/01/julia-deville/; mi énfasis.
15. Véase, por ejemplo, el poema de Baudelaire titulado “
Une charogne,” (
Les Fleurs du Mal, 1857-61).
16. "Interview with DeVille,"
Australian Edge, 9.1.2009
17. Al menos una de las ovoides urnas realizadas por DeVille incluye cenizas de verdad. Se trata la
Tumba Thodey (Thodey Tomb, madera y plata), con las cenizas de Albert y Jean Thodey (Melbourne, Craft Victoria Gallery,
Julia deVille: Ossuarium, ocubre-noviembre 2008; accedido 30.9.2009).
18. Juan de Orozco y Covarrubias,
Emblemas Morales, 1589. Las líneas de su poema “En la vida está la muerte” pueden encontrarse en mi artículo "
El juego de Bacon,"
Knol, 21.5.2009.
19. Véase
supra, texto y nota 10.
20. Para una discusión, ver
The Grotesque in Francis Bacon’s Paintings, pp. 47, 126 (nota 49). Belleza y muerte a menudo van de la mano en la imaginería de Bacon. Véanse también sus declaraciones al ser entrevistado por David Sylvester (
Entrevistas con Francis Bacon, 1967-68) y por Melvyn Bragg (
film, 1985). Para un análisis e interpretación de la imaginería baconiana, ver "
Aspectos grotescos del arte de Bacon" (
Knol, 15.5.2009) y "El juego de Bacon."
21.
Vanidad de vanidades tiene su origen en el libro del
Eclesiastés. Es un genitivo hebreo con valor de un superlativo (הֲבֵל הֲבָלִים, HeVeL HaVaLIM, al que usualmente se traduce como
Vanitas vanitatum en latín). Funciona como expresión poética y expresa que nada es perdurable.
Vanidad (o ilusión) designa todo aquello que es vacío, inconsistente y fugaz. Se emplea para poner de relieve el carácter frágil y transitorio de la condición humana sobre la tierra.
Créditos fotográficos. Disce mori, figs. 1, 4-5, 7, 9, 10-14, 17-18; Sophie Gannon Gallery, figs. 6, 14;
Acidolatte, fig. 2, 8, 15-16; Art Blart, figs. 3, 6; Melbourne Jeweller, fig. 19.