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13.2.11

Asunto de 6.000.000

Por el corresponsal acreditado de la BKN News en materia de arte

Nueva York, 13 feb 2011 (BKN).—Un agente invirtió ayer la suma de 6.000.000 de dólares en obras que fueron adquiridas para un importante coleccionista anónimo.

La transacción se llevó a cabo en privado en pleno centro financiero de Nueva York. El agente eligió y adquirió seis artículos entre los doce que le fueron ofrecidos, pagando no menos que un millón de dólares por cada uno de ellos.

Los ítems ofrecidos fueron los siguientes:

1. La llegada de la tormenta (L'approche de l'orage), por Hyppolyte Boulanger (1871). Lit. Robert Hoozee (Paris-Bruxelles, Bruxelles-Paris, 1997).

2. Polyhymnia, por Hans Hofmann (1963). Lit. Dennis Earl Fehr & Giselle Borzob

3. Donald Judd, Stark, 1965. Lit. Minimalism vs. Academic Art

4. Los amordazamientos de 1972-74, por Alberto Heredia. Lit. Iconoteca, Alberto Giudici & Natalia March

5. Iglesia de San Moisés (Chiesa di San Moisè), Venecia, 1668

6. Residencia minimalista con vista al Mediterráneo.

7. Cabeza de yeso con la Máscara del difunto William Blake, 1827

8. La prehistórica Venus of Willendorf (22.000 BCE). Lit. Christopher Witcombe & Stephen R. Berlant (The Journal of Prehistoric Religion, 1999).

9. Una Enana de Jardín, procedente del Parque Mirabell, Salzburgo, 1716. Lit. The Lost Dwarfs

10. Jarrón estilo Jugendstil, por Max Läuger (1898). Victoria & Albert Museum, Londres. Lit. V&A

11. Afiche para Job, cigarrillos franceses, por Alphons Mucha (1896). Lit. Artchive & Artcyclopedia

12. La Hagadá de los Pajaritos, mamusrito hebreo iluminado, Alemania, siglo XIII. Museo de Israel, Jerusalén. Lit. IMJ, Yale & Jeremy Norman

Transacción. Según le fue requerido, el agente antetodo percibió cuidadosamente una proyección de doce diapositivas con los items arriba enumerados, mientras tomaba notas para seguidamente indicar los seis ítems por él seleccionados y pagar un total de 6.000.000 de dólares en efectivo. Una vez que la operación estuvo realizada el agente se mostró muy satisfecho.

Resultas. Un problema se presentó cuando un colega le hizo al agente algunas preguntas una vez que la transacción hubo sido efectuada. Es entonces que el colega pudo constatar que el agente no había considerado el tipo de colección específica que el misterioso cliente anónimo intentaría luego formar. Según las palabras pronunciadas por el agente pocas horas antes de partir de Nueva York, el criterio que él aplicó al decidir qué items adquirir dependió fundamentalmente del valor que ellos podrían algún día llegar a alcanzar en el mercado, sus características formales y/o simbólicas, y el gusto personal del agente, combinado con asociaciones, preferencias y prejuicios que le son propios. Un aspecto digno de ser destacado es que cuando adquiría los ítems en cuestión, el agente no tuvo presente que no estaba comprando obras de arte sino diapositivas educativas. Con todo, el agente hoy comprende que ha pasado por "algo-algo".



Ref. Precio e imagen, preferencia y preconcepto, experiencia personal

4.2.11

Alfredo Genovese y su Porteño Filetear

Respetable es la contribución de Alfredo Genovese en el campo del fileteado porteño.


Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y con el maestro León Untroib, para luego dejar, por mérito propio, su indeleble impronta en la cultura argentina.



"Los mejores fileteadores," observa, "tienen un estilo personal, en sus obras se puede apreciar la complejidad de la composición."[1]



Lejos de ser ningún asunto del pasado, el filete respira de nuevo y se vuelve en las manos de Genovese algo tan nuestro como el café con leche con tres mediaslunas. Mas no ha Genovese revivido al filete sólo como ornato elegante, sino también como uno que contribuye a dar relieve a la identidad de todos los argentinos (se encuentren éstos en el territorio nacional o bien en ultramar).



Es así que Genovese produce no floripondios ñaupéscos, sino originales distintivos provistos de identidad (cosa de la que él es artífice consciente).

Se escribe que al viajar por el mundo, Genovese absorbe los ornamentos exóticos "como esponja."[2] Tal vez. Pero lo que sí cuenta es que ha estudiado los ornatos propios del Río de la Plata como ninguno.


Más allá de la apariencia de rockero que Genovese pueda o no tener,[3] lo cierto es que su arte emana del conocimiento de la historia del arte y de otros tantos serios estudios iconográficos,[4] que, en su caso, constituyen la base para una obra sumamente expresiva, técnicamente impecable y culturalmente importante.

Motivos ornamentales parisinos documentados por el fileteador.[4]

Dados sus humildes orígenes y que el filete porteño era cultivado inicialmente por inmigrates fue otrora considerado una expresión de poca monta e incluso un asunto ordinario y marginal.[5] Es con originalidad y talento que Genovese puso al filete bien en el centro e hizo del mismo un ornamento con distinción.


No titubeó Genovese en recurrir al fileteado para expresarse acerca de la Argentina del Bicentenario: a dos híbridos filetes encadenó la testa de un carnero de dientes afilados para exhibir una pudorosa y titubeante Patria presentada en un paisaje carente de sol y con veinte doradas flechas clavadas en su espalda.[6]



En este sentido, Genovese le otorga al filete un nuevo rol expresivo, uno acaso desconocido para sus antepasados. Sacude el firulete, dejando de lado a Horacio y su Arte poética para unir entonces lo manso con lo salvaje. Su Tratado de fileteado porteño es por otra parte una de las contribuciones más valiosas, sutiles y bien documentadas de estos últimos tiempos. —Mariano Akerman






Referencias - Alfredo Genovese y su Taller de Fileteado
1. Esteban Rey, El gran fileteador, Cielos Argentinos (Revista de Aerolíneas Argentinas), mayo de 2010, p. 33
2. Ibid. Por más que Rey se engolosine enumerando destinos tales como China, África, Nepal, Medio Oriente y Tíbet, no cabe duda que Genovese conoce la Gramática del ornamento europeo como la palma de su mano. Destaquemos además que la mencionada grámatica incluye los motivos provenientes de la gruta y su paulatina evolución a lo largo de no menos de cuatro siglos.
3. Véase ibid.
4. Ver, por ejemplo, Genovese, Motivos en París, 2009. Las composiciones simétricas con motivos heráldicos ejecutadas por Genovese tienen sus antecedentes en las artes decorativas decimonónicas provenientes de Europa y su ulterior desarrollo en el fileteado porteño de las primeras décadas del siglo XX.

5. En Bellas Artes hubo quien se burlaba de Genovese y su interés por el filete porteño, que era tildado aún a mediados de los años '80 de ser cosa "vulgar" (Rey, p.33).
6. Considerando la estructura general de la obra, con su figura principal que parece haber emergido de las aguas, el cuadro de Genovese parece ser una ácida reflexión acerca del Nacimiento de Venus (Botticelli, 1484), pero adaptado a la bicentenaria realidad argentina, donde la Patria no juega el papel de ninguna diosa, sino el de una verdadera mártir.

En este contexto, su ornato criollamente alado expresa cierto optimismo.
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Otros Recursos Disponibles Online
Festejos en Ultramar: Arte y Español
Cultural Argentina 200
Celebrando el Bicentenario de Argentina


Mariano Akerman, creador del programa educativo Shape and Meaning

19.12.09

Elvio Gervasi y su Porteño Filetear

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El fileteado porteño es un arte decorativo y popular, típico de Buenos Aires. Etimológicamente, "filete" proviene del latín fillum, que significa hilo; el filete es en principio una línea fina ornamental de gran valor expresivo. Puede el filete ser de corte decorativo-comunitario (ejecutado sobre medios de transporte u otros objetos), publicitario (carteles y afiches con fines comerciales) o independiente (obra de arte autónoma, l'art pour l'art). Entre los motivos visuales notables del filete criollo se encuentran los híbridos. Algunos de ellos tienen sus referentes en la mitología greco-romana. El filete porteño presenta una serie de interesantes figuras mixtas en las que la planta y el animal coexisten y se combinan hasta llegar eventualmente a constituir una verdadera paradoja visual o unidad mixta - Alcances del arte grotesco.

Fileteador, con estilo propio y que lo distingue de los demás, ese es Elvio Gervasi. Su obra no deja indeferente a quien transita por Buenos Aires. También poseen trabajos suyos varios países europeos. Enseña en Buenos Aires y en Madrid. Oportunamente le dedicó al filete porteño un programa especial, que fue difundido vía satélite.

Es conocido por sus diseños y decoraciones murales en Carlos Gardel y Anchorena, la esquina más fileteada de Buenos Aires. Allí pintó Gervasi unos 45 metros de ornamentos fileteados. Su trabajo es de gran precisión técnica. Realizado frente al Abasto de Buenos Aires en el Once, barrio de Balvanera, el mismo incluye motivos del filete porteño tradicional, los que son combinados de un modo singular y personal.

Gervasi pone especial empeño en no repetirse ni caer en las soluciones fáciles.

Trabaja la composición, la línea, el color, la textura, el claroscuro.

Sus figuras se sostienen. Incluso cuando se trata de la Sirena alada, que sobre el firulete avanza, pero desnuda, a ciegas y de rodillas.



Gervasi sabe componer, equilibrar, contrapuntear.

Hay en su obra una armonía singular, ya que ésta a veces incluye también alguna que otra tensión. Así como en el tango, también en el filete. Pero la tensión en Gervasi no resulta sólo de la pose de alguna pareja milonguera que pinta, sino que se manifiesta especialmente en el encuentro de dos mundos, el real y el de lo imaginario.

En los filetes de Gervasi ambos coexisten. Y, como en el arte de los antiguos romanos, la realidad tiende a concentrarse en algún medallón, mientras que la fantasía a enmarcarla, y la acompaña, si bien desde una marginalidad que en principio podría llegar a eclipsarla en cualquier momento.

Se lo mire por dónde se lo mire, el asunto de Gervasi es uno por sobre todo siempre estético. Allá, por el Abasto, hoy como ayer, hay quien señala los fileteados de Gervasi y no puede sino decir: "¡Pero mirá, che, no te lo pierdas! ¡Flor de ornato!"



Acanto, firulete y perlas si se quiere. Incluso espirales y zarcillos. Pero, observa el fileteador, "hacer rulitos" no.



Los retratos que Gervasi hizo de Gardel se corresponden con el retratado. Convincentes son sus pajaritos, flores y frutas. Claro que al Caravaggio lo hubiesen sorprendido.


Gervasi pinta dragones. Pinta cornucopias. Y pinta dragones que son cornucopias.

Al igual que el de sus ancestros europeos, es el ornamento porteño de Gervasi naturalmente uno de indiscutible doble-filo. La manzanita no cae lejos del arbolito.



Y es el de Gervasi un reino de metamorfosis, donde las cintas pasan a ser acantos y plantas aves. Antinaturales y aberrantes híbridos transcategóricos, sí, pero también deliciosos frutos de la imaginación de los pintores. Fabullus los incorporó en sus pinturas murales en la Domus Aurea del caprichoso Nerón, Rafael y Giovanni da Udine los recrearon en las Logias Vaticanas (transitadas sólo por el alto clero), Gervasi los reinventó y transpuso sobre las paredes de Balvanera, donde hoy puede disfrutarlos todo el mundo, más allá de su estrato social, color de piel o convicción personal. En este sentido, el arte de Gervasi es popular y democrático.



¡Qué hermoso despliegue el de los filetes ondulando en el campo pictórico!



Estudiado ilusionismo el suyo.



¡Es a vez la envidia y el orgullo del barrio!

Letrista de alma, realiza caracteres tanto en esgróstica como en cursiva: ellos revelan su talento para filetear, a la porteña.

Y bien porteñas son también sus frases, empezando por "Chofer buena banana busca chica buena mandarina," siguiendo con "La fuerza de tu envidia es la rapidez de mi progreso," para llegar entonces al clímax, con "Calladita te ves más bonita."

Porteño es el filete de Gervasi y porteño lo es hasta la médula.

"Mirame que estoy un chiche" demanda una de sus inscripciones fileteadas. "Licenciado en todo," asegura una segunda. Una más declara: "La fama me aburre." Y esto último acaso no sea una pose o exageración total, ya que para todo pintor de cepa el objetivo fundamental no es sólo el éxito, sino su quehacer en el arte, en su sueño, en su pintura.



Más allá de la fama, lo cierto es que a través de sus expresivos filetes Gervasi le da al panorama porteño un toque personal. En sus manos, el filete se revitaliza, madura, se vuelve robusto. Brilla.

Mariano Akerman



Todas las imágenes reproducidas en la presente nota son propiedad intelectual de su autor, Elvio Gervasi. Fotografías tomadas por Roberto Fiadone y Jac Salgado, edición de las mismas realizada por quien escribe. Los motivos híbridos imaginarios aquí ilustrados fueron fileteados por Gervasi en esmalte sintético sobre metal o mampostería, c. 2006; se encuentran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina

Referencias
A. Gervasi e imaginería: 1. Dominio privado:
Blogspot, Flickr, Utilísima; 2. Dominio público: Cartel Abasto, Cartel La Boca, Gardel, Pareja tanguera, pilastra, almohadillado, flores, cinta.
B. Otros recursos afines, creados por Akerman: De la mímesis como problema, Bien complejo y bien porteño, El firulete, Banham y la estética del colectivo porteño.

20.9.09

TODO BIEN

¿No surge la obra de arte de la auténtica necesidad expresiva de su autor, quien de algún modo nos hace partícipes de su propia percepción de la realidad que lo rodea?


Marko Mäetamm, Juegos (Playground), 2006. Acuarela sobre papel, 21 x 29 cm. Una de 16. Londres, Nettie Horn, Happy End, enero 2009 - Click sobre cada imagen para agrandarla.

El arte de hoy ya no es el que era ayer. Y desde hace ya un buen tiempo que la obra de arte no tiene como fundamento medular el ser un gratificante motivo de armonía para exhibirse en el salón hogareño.

En efecto, la otrora supina necesidad neurótica de aprobación por parte del artista, aquella de complacer a todo el mundo, quedó a partir de Gustave Courbet en buena parte superada.

Claro que también hicieron lo suyo para dar una mano al respecto Matisse, Schiele, Picasso y Méret Oppenheim.

Francis Bacon fue otro notable irreverente. Cargado de ambigüedad y lucidez, su calculadamente indefinido sarcasmo juguetón logró afectar al arte como lo hace la tinta china al entrar en contacto con el agua contenida por un vaso.

Para bien o para mal, o incluso para ambos, el arte actual frecuentemente se revuelve entre la banalidad y el humor negro. Es algo alevoso. Si bien estéticamente cuestionables, algunos trabajos actuales son no obstante efectivos en lo que a abrir las válvulas de la imaginación se refiere. Un caso prominente en cuestión es Marko Mäetamm y sus Casas sangrantes, ejecutadas alrededor de 2004.


Mäetamm, Casa sangrante (Bleeding House), óleo sobre lienzo, c. 2004

Mäetamm realiza imágenes con viviendas llenas de sangre. Generalmente, ésta emana desde sus ventanas superiores. Casi como para si ser admirada, mas insistiendo en sugerir lo monstruoso, cae la sangre. Y lo hace con espectacular abundancia.

Desde el punto de vista de su delineamiento y factura gráfica, las Casas sangrantes de Mäetamm son un tanto mediocres. Sus líneas negras sobre fondos blancos recuerdan cuadernillos a ser coloreados por los niños, sólo que en el caso de Mäetamm nada hay para colorear, dado que el artista establece ya de el vamos el único color ha ser percibido por el espectador: un ordinario rojo sanguinolento perpetuo, nada más.

#1

Estilísticamente, tampoco son sus casas una novedad. Las tipologías representadas por Mäetamm pertenecen todas ellas hoy al pasado, tanto tradicional como moderno. En efecto, las volumetrías delineadas por Mäetamm fueron en su momento todas ellas admiradas y reproducidas hasta el hartazgo.

Descontextualizadas, las inquietantes viviendas de Mäetamm desorientan al espectador.

#5

#3

#4

Durante el siglo XX, Le Corbusier sostuvo que la casa era una máquina para habitar. En el siglo presente, Mäetamm nos recuerda que la casa pudo haber funcionado, pero acaso como lo hace una trituradora.

#7

Es posible que hoy haya dejado de funcionar. Sea como fuere, hoy parece haber perdido lo que otrora bien pudo haber sido su considerable capacidad de almacenar la sangre proveniente de los misteriosos crímenes que eran cometidos en su interior...

Tan copiosa es la cantidad de sangre acumulada y contenida dentro de una vivienda de Mäetamm, que el ese fluido suele constituir no menos de las tres cuartas partes del volumen de la misma. No obstante, una vez alcanzado el o los antepechos de sus vanos superiores, la sangre comienza a rebalsar, para luego desbordar y precipitase sobre la planta baja. Allí, eventualmente puede llegar a formar un gran charco e incluso cubrir todo el lote del bien inmobiliario, amenazando con traspasar los límites del predio (Casa sangrante #1).

Con su sangre omnipresente, los bienes raíces de Mäetamm suelen conducir al espectador a formularse una pregunta: ¿por qué sangran las casas?

#2

Parte de la respuesta se halla en el mismísimo hecho que Marko Mäetamm es un artista proveniente de un país báltico: Estonia, nación que atesora una de las más ensangrentadas historias del Viejo Continente.

Representadas por más que elementales perspectivas, las viviendas del artista estonio parecen aludir a un proyecto en estado incipiente. Pero las imágenes en cuestión hablan de una situación alarmante, ya que cada proyecto de esta serie de obras inexorablemente emana sangre. Es por eso que es posible decir que Mäetamm pinta embriones arquitectónicos desangrándose.

Proyecto en estado incipiente e irremediable fin coexisten en cada una de las Casas sangrantes. Así, los ambiguos óleos de Mäetamm sugieren en su conjunto tanto un criminal proyecto en serie como un serio proyecto criminal.

El fondo blanco sobre el que fueron delineadas las descontextualizadas Casas sangrantes podría sugerir cualquier lugar, incluyendo naturalmente a Estonia.

Mäetamm, no obstante, no hace ninguna referencia directa a ella. Se contenta con parodiar al hoy tristemente célebre sensacionalismo de los medios de (in)comunicación masiva. Exhibe entonces cada Casa sangrante con un detallado informe escrito a través del cual que las casas (el artista no) relatan relatan los acontecimientos que las han conducido al muy ensangrentado estado en el que hoy se encuentran. Es a partir de este momento que las viviendas en cuestión se muestran no sólo sangrantes sino que además pasan a ser parlantes.[1]


Testimonio visual y por escrito: Casa sangrante #4. Rotermann Salt Storage Art Center, Tallinn 2005

Testimonian entonces ellas acerca de masacres y asesinatos en serie. En primera persona singular, ellas dan a conocer diversos eventos de extrema violencia. Ellos involucran las acciones de seres perturbados, cuando no de las Casas mismas. Los procedimientos monstruosos a los que se refieren pertenecerían al campo de la ficción, de no ser por el carácter un tanto evocativo de las Casas mismas, exhibiendo todas ellas un coagulado substituto pictórico de la roja e indeleble sustancia otrora derramada durante las muchísimas salvajadas que de hecho tuvieron lugar en los Países Balticos.

En esos informes, cargadísimos de cinismo y humor negro, Mäetamm suele localizar a sus Casas sangrantes en función del país en el que ellas son exhibidas.[2] Así, ellas pueden indistintamente formar parte de Estonia o, por ejemplo, del Reino Unido.[3] Con todo, resulta casi imposible el no asociar las Casas sangrantes con la Estonia natal del artista.

Como nota Nettie Horn: “Inexorablemente coqueteando con su propia realidad, Marko Mäetamm disfruta del acto de confesarse. Su estatus como artista se encuentra ante todo [...] en [...] una serie de arreglos ficticios en los que los conflictos y dramas [de sus protagonistas siempre] terminan en actos irreversibles [...]. Sin sentirse culpable, Mäetamm manifiesta todo tipo de sentimientos-tabú y, a pesar de los tonos trágicos [de su obra], pone en evidencia un oscuro sentido del humor que recuerda [o cumple el papel de] una sátira contemporánea sobre la conducta social [alienada].”[4]

Es particularmente debido a esto último que las Casas sangrantes no son meramente autorreferenciales sino que implícitamente parecen aludir a Estonia. Conquistada tarde o temprano por daneses, alemanes, polacos, suecos y rusos desde el medioevo y hasta 1918, brevemente independiente, desde 1921 y hasta la invasión soviética de 1940, regulada a piacere por los alemanes nazificados en 1941, pero tan sólo para caer pronto de nuevo en manos de los soviéticos, desde 1944 y hasta nada más ni nada menos que 1991, la historia de ese país báltico fue un verdadero baño de sangre.

Y entre la copiosa sangre derramada en Estonia, no ha el lector de dudar que tampoco faltó aquella de sus hebreos, brutalmente allí masacrados inmediatamente después de la llegada de los alemanes en junio de 1941.

#6

Al ver la sangrienta condición de las viviendas delineadas por Mäetamm, ¿cómo podría uno no asociarlas con las descomunales salvajadas que tuvieron lugar en su país?

Conjuntamente con sus informes y otros vídeos animados de los crímenes en serie llevados a cabo por diversos psicópatas de turno, las Casas sangrantes de Mäetamm inquietan al espectador y, a través de sus abundantes flujos metafóricos lo revuelven bien entre la ficción y la realidad. Ellas, explica Nettie Horn, “revelan, [tal] como [sucede] en un exorcismo, el miedo del artista [frente a la vida, su Lebensangst]. [...] Frente al estupor emocional que su obra produce, varias reacciones son posibles, desde una sensación de incomodidad hasta la insólita carcajada liberadora. El trabajo de Mäetamm [... demuestra que él] juega con [varios] aspectos intimidatorios y desalentadores de la vida [...], ya sean éstos [sus propios] miedos personales o ancestrales o [bien otros] que se hallan enterrados profundamente en nuestra memoria.”[5]

A través de sus Casas sangrantes, Marko Mäetamm indudablemente logra sugerir con efectividad tanto sus propias obsesiones personales como todas aquellas otras que aún no han dejado de acosar a su tierra natal.

Las pantagruelescas imágenes que Mäetamm configura y exhibe, así como también las muy mixtas reacciones que ellas producen en quienes las perciben, marcan un conmovedor triunfo de lo Grotesco.

...................................................Mariano Akerman

Notas
1. Mäetamm, "Bleeding Houses," sitio oficial online. Allí escribe: "Often I exhibit them [the Houses] together with my horrori[fi]c stories, which are [...] like told by [each one of] the [...] houses. Then the whole project is called SPEAKING HOUSES" - http://www.maetamm.net/projects/index.php?m=7&speak=1.
2. Ibid.
3. Casa sangrante #1. Manchester; #2. Phoenix; #3. Manchester; #4. London; #5. London; #6. London; #7. London; #8. Tunbridge Wells; #9. London; #10. Eastern England ("Bleeding Houses").
4. Nettie Horn, introduciendo al artista online: “Flirting inexorably with his own reality, Marko Mäetamm enjoys the act of confessing. His status as an artist is predominantly at the origin of a series of fictional “mises-en-scènes” during which conflicts and familial dramas escalate towards irreversible acts and the ultimate sentencing. Mäetamm guiltlessly manifests all sorts of taboo feelings and, despite the tragic tones, a dark sense of humour, reminiscent of a contemporary satire around social behavior, is evident” (Press-release para Londres, Nettie Horn, Happy End, enero-febrero 2009, accedido 20.9.2009).
5. Ibid.: “The presented drawings and videos openly reveal, such as an exorcism, the artist’s fear of not being able to live up to his role as head of family. Does he merely evoke his own distress when he pretends not to be strong enough to live in our world and wanting to get rid of his family? / In front of this emotional outpour, varied reactions ensue, from a feeling of unease to the unexpected and liberating laugh. Mäetamm’s work is ironically subtle; playing with the daunting aspects of life in general, whether they are personal or ancestral fears or fears which are buried deep in our memories.”

Referencias: Sitio oficial de Marko Mäetamm - Nettie Horn, Londres

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