Showing posts with label humor negro. Show all posts
Showing posts with label humor negro. Show all posts

4.2.11

Alfredo Genovese y su Porteño Filetear

Respetable es la contribución de Alfredo Genovese en el campo del fileteado porteño.


Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y con el maestro León Untroib, para luego dejar, por mérito propio, su indeleble impronta en la cultura argentina.



"Los mejores fileteadores," observa, "tienen un estilo personal, en sus obras se puede apreciar la complejidad de la composición."[1]



Lejos de ser ningún asunto del pasado, el filete respira de nuevo y se vuelve en las manos de Genovese algo tan nuestro como el café con leche con tres mediaslunas. Mas no ha Genovese revivido al filete sólo como ornato elegante, sino también como uno que contribuye a dar relieve a la identidad de todos los argentinos (se encuentren éstos en el territorio nacional o bien en ultramar).



Es así que Genovese produce no floripondios ñaupéscos, sino originales distintivos provistos de identidad (cosa de la que él es artífice consciente).

Se escribe que al viajar por el mundo, Genovese absorbe los ornamentos exóticos "como esponja."[2] Tal vez. Pero lo que sí cuenta es que ha estudiado los ornatos propios del Río de la Plata como ninguno.


Más allá de la apariencia de rockero que Genovese pueda o no tener,[3] lo cierto es que su arte emana del conocimiento de la historia del arte y de otros tantos serios estudios iconográficos,[4] que, en su caso, constituyen la base para una obra sumamente expresiva, técnicamente impecable y culturalmente importante.

Motivos ornamentales parisinos documentados por el fileteador.[4]

Dados sus humildes orígenes y que el filete porteño era cultivado inicialmente por inmigrates fue otrora considerado una expresión de poca monta e incluso un asunto ordinario y marginal.[5] Es con originalidad y talento que Genovese puso al filete bien en el centro e hizo del mismo un ornamento con distinción.


No titubeó Genovese en recurrir al fileteado para expresarse acerca de la Argentina del Bicentenario: a dos híbridos filetes encadenó la testa de un carnero de dientes afilados para exhibir una pudorosa y titubeante Patria presentada en un paisaje carente de sol y con veinte doradas flechas clavadas en su espalda.[6]



En este sentido, Genovese le otorga al filete un nuevo rol expresivo, uno acaso desconocido para sus antepasados. Sacude el firulete, dejando de lado a Horacio y su Arte poética para unir entonces lo manso con lo salvaje. Su Tratado de fileteado porteño es por otra parte una de las contribuciones más valiosas, sutiles y bien documentadas de estos últimos tiempos. —Mariano Akerman






Referencias - Alfredo Genovese y su Taller de Fileteado
1. Esteban Rey, El gran fileteador, Cielos Argentinos (Revista de Aerolíneas Argentinas), mayo de 2010, p. 33
2. Ibid. Por más que Rey se engolosine enumerando destinos tales como China, África, Nepal, Medio Oriente y Tíbet, no cabe duda que Genovese conoce la Gramática del ornamento europeo como la palma de su mano. Destaquemos además que la mencionada grámatica incluye los motivos provenientes de la gruta y su paulatina evolución a lo largo de no menos de cuatro siglos.
3. Véase ibid.
4. Ver, por ejemplo, Genovese, Motivos en París, 2009. Las composiciones simétricas con motivos heráldicos ejecutadas por Genovese tienen sus antecedentes en las artes decorativas decimonónicas provenientes de Europa y su ulterior desarrollo en el fileteado porteño de las primeras décadas del siglo XX.

5. En Bellas Artes hubo quien se burlaba de Genovese y su interés por el filete porteño, que era tildado aún a mediados de los años '80 de ser cosa "vulgar" (Rey, p.33).
6. Considerando la estructura general de la obra, con su figura principal que parece haber emergido de las aguas, el cuadro de Genovese parece ser una ácida reflexión acerca del Nacimiento de Venus (Botticelli, 1484), pero adaptado a la bicentenaria realidad argentina, donde la Patria no juega el papel de ninguna diosa, sino el de una verdadera mártir.

En este contexto, su ornato criollamente alado expresa cierto optimismo.
_
Otros Recursos Disponibles Online
Festejos en Ultramar: Arte y Español
Cultural Argentina 200
Celebrando el Bicentenario de Argentina


Mariano Akerman, creador del programa educativo Shape and Meaning

12.11.09

Arte grotesco: algunos de sus alcances

.
Grotesco como arte visual. El término "grotesco" deriva del italiano grottesco (de las grutas). El sentido original de la palabra hace referencia a un estilo extravagante del antiguo arte decorativo romano que fue redescubierto e imitado en Italia en el siglo XV. Se descubrieron en esa época varias "cuevas" decoradas, que, según se supo después, eran en realidad recintos de la Domus Aurea, el complejo palaciego que el emperador Nerón hizo mandó construir tras el gran incendio de Roma en el año 64. Se llamó también grotesco al arte inspirado en la decoración de esas supuestas grutas, que se caracterizaba por la presencia de figuras absurdas, ridículas e imposibles, así como también por la profusión de adornos y motivos ornamentales en forma de bichos, sabandijas, quimeras y follajes (grutescos).

Teatralidad grotesca. El dramaturgo italiano Luigi Pirandello utilizó el término como sustantivo para su propio estilo teatral que refleja una realidad cómica y trágica a la vez.
En el Río de la Plata (Argentina y Uruguay) se llama del mismo modo al teatro derivado del sainete y el vodevil. El primero es un tipo de representación de comienzos del siglo XX que muestra la vida de los inmigrantes en los inquilinatos conventillos y la retrata en términos caricaturescos afines a la sorna con que los criollos solían ver a los europeos llegados en oleadas desde 1880 en adelante.[1] Se hacinaban en cuartos baratos, teniendo por lo general que compartir el patio común al que daban los mismos. La pieza más destacada del sainete es El conventillo de la Paloma, de Alberto Vacarezza, cuyo escenario es precisamente el patio de un inquilinato. Alrededor de 1920, el dramaturgo y director teatral Armando Discépolo introdujo un giro dramático y sombrío en el enfoque de esos ambientes y creó lo que él mismo llamó "grotesco criollo." Se trata de un sincrético subgénero drámatico cultivado en Argentina y en cuyo seno confluyen el grotesco italiano y el sainete criollo, junto con el espíritu del teatro por horas español. Obras de Discépolo, tales como Mustafá, Giácomo, Babilonia, Stéfano, Cremona y Relojero (estrenadas entre 1921 y 1934) son en esencia agridulces e tuvieron gran influencia sobre autores posteriores (Roberto Cossa, Osvaldo Dragún, Carlos Gorostiza y Griselda Gambaro).

El grotesco teatral está emparentado con el esperpento, forma dramático-crítica creada por el español Ramón del Valle Inclán y presente en sus obras Luces de bohemia (1920-4), Los cuernos de don Friolera (1921-5) y Martes de carnaval: Esperpentos (1930) .[2] Según Valle Inclán, el esperpento intenta mostrar la realidad en un espejo distorsionante, para provocar la reflexión del espectador. Su poética esperpéntica implica una distorsión sistemática de la realidad. Ella es retratada en términos grotescos, que persistentemente aluden a la decadencia, la miserabilidad y el sinsentido que el autor detecta como rasgos sobresalientes de la Restauración borbónica en España, a la que él mismo declaradamente percibe como una realidad deforme.[3]

Grotesco rioplatense. En principio se refiere al estilo teatral concebido por Discépolo. No obstante, el grotesco criollo ha cruzado la frontera del teatro y se detecta en el cine,[4] para también reaparecer en el campo de las artes visuales. Así, los híbridos, la exageración agridulce y el humor de doble-filo, todos ellos tan propios de lo Grotesco (género y categoría estética) no resultan para nada ajenos al arte criollo cultivado, por ejemplo, por Quino, Fontanarrosa y Nine. En Buenos Aires, una vuelta a los motivos grutescos propiamente dichos tiene lugar en el filete porteño,[5] que fue desarrollado desde hace ya más de un siglo y se ha fortalecido en estos últimos años.

Notas
1. Algunos de los autores de sainetes eran sin embargo hijos de esos inmigrantes. En sus obras el lenguaje reproduce el habla ítalo-criolla, mezclada con el lunfardo y términos vulgares. Las oleadas inmigratorias estaban formadas por españoles, italianos, hebreos del este europeo, sirio-libaneses y otros.
2. "Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida [...] solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. [...] Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. [...] La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas" (Max Estrella, protagonista de Luces de Bohemia, escena XII). Otras ideas de Valle-Inclán: "Las imágenes más bellas son absurdas en un espejo cóncavo" y "El ciego se entera mejor de las cosas del mundo, los ojos son unos ilusionados embusteros" (véase Luces de Bohemia).
3. Según el DRAE, esperpento es un "hecho grotesco o desatinado," si bien en su sentido específico, el término designa al estilo literario creado por Valle Inclán y que se caracteriza por la deformación grotesca de la realidad puesta al servicio de una implícita crítica de la sociedad ("Esperpento," Wikipedia, accedida 10.11.2009). Dicho estilo teatral fue inspirado por los espejos de un bar madrileño al que Valle Inclán era asiduo. La fachada de dicho bar poseía espejos cóncavos y convexos que deformaban la figura de todo aquel que se encontrara frente a ellos. Así, la deformación exagerada de la realidad podía ser sorprendentemente desconcertante (como lo era para los transeúntes), pero además, a nivel metafórico, podía también ser considerada como manifestación crítico-social (delicia para un escritor rebelde como lo era Valle-Inclán). A través de su obra esperpéntica, Valle-Inclán distorsiona la realidad para presentarnos la imagen real que se oculta tras ella. Para ello recurre a la parodia, humaniza objetos y animales, y animaliza o cosifica a los humanos (personajes carentes de humanidad y presentados como marionetas). Tales características, junto a la degradación de los personajes, el abuso del contraste, la mezcla del mundo real y la pesadilla, la deformación sistemática de la realidad (caricaturizada en apariencia, pero de intención satírica y moralista), junto con la presencia constante de la muerte como protagonista, vinculan claramente al Esperpento con lo Grotesco.

4. Comedia negra del grotesco criollo o rioplatense, Esperando la carroza es una película de 1985, con referentes en la pieza teatral homónima de 1962. El film es una sátira amarga de la Argentina de los años '70, que pone en evidencia la incompresión, la falta de solidaridad y la hipocresía para con el prójimo. Es por eso que le aclara un personaje a otro: "Vos tenés una pobreza digna. [...] Una miseria digna" (Esperando la carroza, ver YouTube).

5. El fileteado porteño es un arte decorativo y popular, típico de Buenos Aires. Etimológicamente, "filete" proviene del latín fillum, que significa hilo; el filete es en principio una línea fina ornamental de gran valor expresivo (Analia Salaverría, Cómo trabajar con filete porteño, MailxMail, 5.12.2006). Puede el filete ser de corte decorativo-comunitario (ejecutado sobre medios de transporte u otros objetos), publicitario (carteles y afiches con fines comerciales) o independiente (obra de arte autónoma, l'art pour l'art). Entre los motivos visuales notables del filete criollo se encuentran los híbridos. Pegaso, sirena y tritón son algunos de ellos y tienen sus respectivos referentes en la mitología greco-romana. El filete porteño presenta también figuras grotescas en las que la planta y el animal coexisten y se combinan hasta llegar eventualmente a constituir una verdadera paradoja visual o unidad mixta. Mientras que el primer tipo de figuras es importante en la obra de León Untroib, el segundo es desarrollado por Santos Maschen. Para una mayor discusión, ver Fileteado en Wikipedia, Taller de Fileteado Porteño e Imágenes en Taringa.

Recursos
Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de François Rabelais, trad. Julio Forcat, Madrid: Alianza, 1988.
Echevarría, Roberto González, y Enrique Pupo-Walker, eds. The Cambridge History of Latin American Literature, Nueva York: Cambridge UP, 1996, Vol. 2: The Twentieth Century.
Genovese, Alfredo. Fileteado Porteño, Bs. As., 1999-2009, http://www.fileteado.com.ar/
Kuryluk, Ewa. Salome and Judas in the Cave of Sex - The Grotesque: Origins, Iconography, Techniques, Evanston, Illinois: Northwestern UP, 1987.
Pellettieri, Osvaldo. El sainete y el grotesco criollo: del autor al actor, Buenos Aires: Galerna, 2008.
Robira, Javier González. "Valle-Inclán y El Esperpento," documento sin fechar, http://www.xtec.cat/~fgonza28/valle%20y%20esperpento.html
Sánchez, J.M. González-Serna, y Carmen Laffón. "Luces de Bohemia," Ramón María del Valle-Inclán (grotesco personaje), España: Callejón del Gato (Aula de Letras), 2007, http://www.auladeletras.net/valle-inclan/luces.htm

Véase también: Recauchutando el Esperpento

25.9.09

Viva la Muerte

Link to ENGLISH version - Long Life to Death


1. Expresiva - Creación macabra de la neozelandesa Julia deVille (Wellington, 1982- )

En una conversación mantenida con Peter Beard en 1975, Francis Bacon asegura que los periódicos de desecho que cambian de color a la luz del sol, los huesos y cuerpos de animales ya no vivos y que han estado en el mar o en la arena y bajo el sol por un buen tiempo, gradualmente se transforman en otras cosas. Hay una especie de belleza en ello, una especie de magia.[1]

La magia a la que Bacon con poética vaguedad se refiere, no es otra cosa que el deterioro y ulterior descomposición de la materia orgánica.[2]

A diferencia de Bacon, quien a lo largo de su larga carrera artística solía evocar aquello que fue pero que ya no era, Julia deVille recupera aquello que fue para que de alguna manera siga siendo.

Con tal propósito, DeVille estudia y practica los procedimientos de joyeros y taxidermistas. Sus creaciones a menudo son el resultado de la combinación de ambos.


2. Cuatro trabajos de Julia deVille - rara mezcla de taxidermia y joyería.

Hay en la obra de Julia deVille una fascinación con la muerte y los ritos solemnes que se asocian a ella. Así, el tradicional tema de vanitas o la estética mortuoria y funeraria decimonónica son en el caso de esta artista dos importantes fuentes de inspiración.

DeVille explica que su obra se asemeja a un memento mori por ser un recordatorio del carácter efímero y limitado de nuestra existencia. Emplea así elementos y símbolos que tienen que ver con la muerte dado que considera que es importante asumir el hecho de que todos moriremos algún día. DeVille intenta dar su propia respuesta al hecho que “nuestra cultura nos obsesiona planificando el futuro y, mientras hacemos esto, nos olvidamos de disfrutar el presente.”[3]

A través de su trabajo, DeVille nos obliga a confrontar tal realidad mientras de algún modo denuncia la hipocresía de la sociedad y su permanente destrucción de la vida animal. Una prueba de su singular resistencia es su deliberado empleo de “animales que sólo murieron por causas naturales.”[4]

Paradójicamente, DeVille considera que sus creaciones en orfebrería y taxidermia constituyen “un modo de celebrar la vida, una preservación de algo hermoso.”[5]

En términos estéticos, Julia deVille tiene bastante en común con Francis Bacon. Al igual que su desconcertante predecesor también ella detecta magia y belleza en los huesos y los cuerpos de animales ya no vivos.

De un modo consistente con sus objetivos artísticos y un tanto inquietantes principios estéticos, Cineraria es el título de la macabra exposición individual presentada por Julia deVille en la Sophie Gannon Gallery de Melbourne, Australia (julio y agosto de 2009).[6]


3. Wunderkammer. Vista de Cineraria, la reciente muestra de Julia deVille en Melbourne - todo un verdadero gabinete de curiosidades.

La heterogeneidad caracteriza la muestra, que incluye urnas funerarias, columnas corintias, plumas, campanas de vidrio, animales embalsamados, ornamentos en metales preciosos, esqueletos, cajas de habanos, huevos de tamaño considerable, encajes y puntillas, ojos de vidrio y rubíes engarzados en algún que otro corazón. Debido a su carácter exquisitamente sugestivo, la muestra resulta ser interesantísima pero también les pone los pelos de punta a no pocos visitantes. Por sobre todas las cosas sorprende y desconcierta, ya que su última razón de ser, al menos en parte, es incierta y equívoca. Así, no falta quien comenta que Cineraria le intrigó y fascinó, pero por otra parte que también le dio miedo.[7]


4. Ejecutado en plata y evocando un cuervo, Silver Rook presenta una admirable estructura ósea.


5. El esqueleto del ave de rapiña anida en su interior un inesperado corazón de rubíes.

Tales emociones de naturaleza mixta y sentir entremezclado son sintomáticas de que se está presente ante lo Grotesco. Porque es lo Grotesco un fenómeno estético y con una larga historia. Significativamente, rompe las categorías convencionales y desorienta al espectador. Es por eso que Victoria Mason dice no tener palabras para describir el estilo de Julia deVille, estilo en el que coexisten elementos muy variados, como son la hermosura, la tristeza y el respeto.[8]

Los visitantes admiran la naturaleza “mágica” de los trabajos a los que describen como delicados, pero también perturbadores.[9] Tal es el caso, por ejemplo, de Ángel aún por nacer (2009), con su enternecedoramente macabra posición fetal y alitas de gorrión.


6. DeVille, Ángel aún por nacer (Stillborn Angel), 2009 - macabro y enternecedor a la vez.

Se le objeta a DeVille la diversidad de materiales, formas y ideas que presenta Cineraria, se le sugiere incluso que simplifique el asunto. Marcus Bunyan no duda en citar (con imprentas mayúsculas) el conocido eslogan de Mies van der Rohe: “menos es más.”[10] Bunyan parece haber olvidado el antídoto de Robert Venturi: “menos es un aburrimiento.”[11]

La obra de Julia deVille es rica, compleja e incluso contradictoria. Como muestra, Cineraria presenta unidad en la diversidad. También evoca la larga tradición de las vanidades barrocas y las pompas fúnebres decimonónicas (a las que deVille misma a menudo suele referirse).

Y si la obra de Julia deVille tiene algo de truculento, ello se debe al gran conocimiento de su autora acerca de la siniestra temática que en ella tan elocuentemente desarrolla y cuya simbología e implicancias indudablemente conoce con lujo de detalles.[12]

Memento mori, ars moriendi, rigor mortis todos ellos raparecen de una manera u otra en las macabras creaciones de Julia deVille.

Incluso en Disce mori, su sitio oficial online y cuyo significado en latín no es otra cosa que “APRENDE A MORIR,” la artista introduce sus creaciones en joyería y otros extraños accesorios con la ayuda de refinadas y sugestivas cartelas barrocas provenientes de ya mencionada tradición europea de vanitas y su insistente hincapié sobre la brevedad de la vida y el inevitable triunfo de la muerte.


7. Michel Mosyn de Amsterdam, Cartela en estilo auricular (Kwabornament u Ornamento blando, Holanda, siglo XVII), exhibiendo una inscripción agregada por DeVille para promover sus accesorios (Disce mori, 21.9.2009).

Tales cartelas (o cartouches, como se los denomina en el lenguaje técnico) son compatibles con la naturaleza la obra de Julia de deVille: persuasivas son ambas, tanto en sus formas como en sus grotescas insinuaciones.

Cineraria captura la atención del público y no lo deja indiferente. Así Leydeej, por ejemplo, aprecia la delicada, atractiva apariencia de cada animal exhibido en la muestra y elogia la manera respetuosa en que DeVille procede en su obra, donde la belleza y la gracia se entremezclan.[13] No obstante, también se debe reconocer que hay algo inquietante y a veces hasta de perturbador en algunas de las obras exhibidas. Lo mismo vale para el hecho que de ellas subrepticiamente emana una rara especie de humor negro.


8. DeVille, Urna funeraria para infante (Infant Funerary Urn), 2009 – La alegría de vivir

Es importante no confundir las intenciones de la artista con el efecto que su obra produce. DeVille podrá mostrar todo el respeto que ella desee ante los difuntos animales con los que trabaja, pero eso no quita que su obra también produzca reacciones mixtas en el espectador.

Maliciosos son los términos que, juguetonamente, DeVille emplea para referirse a su propio trabajo, al que describe como "serenamente sombrío."[14]

Ya en los años cincuenta, Bacon comenta que el arte se ha vuelto un juego con el que el artista se entretiene, hasta que se muere. Con habilidad, Julia deVille juega con esa gran certitud que es la Parca.

Elegante y solemne, Cineraria insinúa lo monstruoso. Es decir, la monstruosidad que implica el tener plena conciencia de que tarde o temprano todos nosotros estaremos bien muertos.

Habiendo acaso hallado inspiración en la alguna poesía de Charles Baudelaire, DeVille amablemente nos invita a explorar las posibilidades estéticas y didácticas que nos ofrece la materia orgánica ya sin vida.[15]


9. Estética alucinante - Anatomía de un conejo (Anatomy of a Rabbit, 2008)

Así, en Anatomía de un conejo, obra a la que DeVille reconoce como su "favorita,"[16] la parte superior del tronco de ese roedor parece haber sido amputada con brutalidad. La belleza del pelaje del animal de golpe se interrumpe para exhibir descarnadamente sus huesos, notablemente concebidos en plata. De la mezcla de la taxidermia y la orfebrería surge entonces una figura siniestra. El animal parece estar vivo, aunque es como si hubiese escapado de su propia vivisección.

Debajo de la cabeza del conejo, precisamente donde alguna vez se encontraba su garganta, su plateada estructura ósea hoy contiene un corazón de rubíes. Es como si el que el animal se hubiese atragantado con el mismo.


10. Detalle de Anatomía de un conejo – "sólo nos es segura la inseguridad" (Ortega y Gasset).

Llevando su estética de lo macabro con rumbo hacia lo Grotesco, Julia deVille no duda en transformar la materia muerta en accesorios de embellecimiento personal. Es entonces que puede emplear un ave completa, otras desplumada y por fin sólo sus huesos.


11. Delicado - Sparrow Brooch es un prendedor con pajarito y algo más.


12. Pinche-Pichón. Bird Pin es un alfiler para ser lucido sólo en ocasiones importantes.


13. Huesos y plata - Ring of Bones es un refinado brazalete inspirado en la ronda de huesos visible en el panel derecho de los Tres estudios para una crucifixión (1962), tríptico de Bacon, hoy preservado en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

La piel del otrora majestuoso tigre malayo puede hoy bien ser substituida por el pellejo de algún gato del barrio.


14. Cat Rug (2008) es por su tamaño una alfombrita ideal para el baño.

Implacablemente negra es la belleza que emana de las creaciones de Julia deVille, tan a menudo admirablemente grotescas, tal como sucede con sus muy oscuros cráneo de equino reproductor y huevo de avestruz a tres patas.


15. Estética necrofílica – Black Beauty (2008), es una obra para amantes del fetichismo febril de los sábados por la noche.


16. Cinerarium - Refinamiento misterioso

Extraordinaria paradoja visual es Cinerarium, un magnífico memento mori que de un modo minimalista y eficaz nos recuerda el simple hecho de que se nace para morir.

En Cinerarium, un objeto con aspecto de huevo tiene por finalidad el contener cenizas inciertas.[17] Así, grotescamente, la forma arquetípica de la vida adquiere su sentido opuesto y sirve entonces como un auténtico receptáculo de la muerte.

Creación de doble filo, Cinerarium es la prima donna de la muestra, o recordar a Paul Celan, la leche negra del alba que—con elegancia y distinción—DeVille nos proporciona para que la bebamos mañana, tarde y noche.

Es con creaciones como su sofisticado receptáculo reciclado que DeVille celebra la vida, pero en términos categóricamente grotescos.

De la información hasta hoy provista por DeVille y sus comentaristas online, no es posible establecer si Cinerarium contiene cenizas o no. Y en caso de contenerlas, tampoco sería su origen evidente: ¿se trataría entonces de las cenizas de un difunto cremado o de los restos de algún omelette carbonizado?

Imposible saberlo. Cinerarium por lo visto es un grotesco hermético por derecho propio.

En Cinerarium, DeVille ha representado una leyenda plateada sobre una superficie convexa que evoca a una gran cáscara de huevo de avestruz. Representada en plata, la leyenda tiene forma enrulada y—grotescamente—no presenta ninguna inscripción. Se da así rienda suelta a la imaginación del espectador, al que le resulta imposible determinar qué cenizas contiene o ha de contener el ahora muy ominoso e inquietante Cinerarium negro.

Contradictorio en esta macabra creación es el diálogo que DeVille establece entre la real convexidad del exterior de la urna y la ilusoria profundidad de la plateada leyenda representada sobre esa negra superficie.

Es esta obra una extraordinaria paradoja visual, algo así como una nueva cuadratura del círculo.

Al carecer de inscripción, la leyenda de Cinerarium no proclama nada, permaneciendo la urna funeraria entonces muda. Posiblemente eso es aquí lo necesario.

A diferencia del barroco Juan de Orozco y Covarrubias, Julia DeVille parece no necesitar haber escrito en la leyenda pintada sobre su trabajo ningún “QVOTIDIE MORIMVR” para recordarnos que “En la vida está la muerte.”[18] Cinerarium efectivamente comunica tales ideas sin que para ello sea haya que acudir a la palabra escrita.

Es en Cinerarium, y también en sus Prendedores de Garra, donde DeVille convincentemente demuestra el que ella está muy al tanto de que menos es más.[19]


17. Prendedor de Garra. El gusto por lo minimalista es exquisitamente celebrado en el prendedor Garra con Perla (Claw Brooch with Pearl)

La rosa, la hermosa rosa, como solía recordarles Bacon a sus entrevistadores, es un ser que se está muriendo.[20] A través de sus macabras creaciones, Julia deVille vuelve a recordárnoslo, con análoga elegancia y sofisticación.


18. Entre la variación sobre un mismo tema y la redundancia - Prendedor Garra con Rosa (Claw Brooch with Rose)

Bien decía ya el Predicador: “vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés, 1:2).[21] Esto es desde luego también válido para Cineraria, exposición que con pompa y doble filo expresa un muy original ¡viva la muerte!
.............................Mariano Akerman



19. Contenedores a elección, porque importante es que todo el mundo se sienta bien acogido – Cineraria, 2009

Notas y referencias
1. Bacon, entrevista con Peter Beard, editada por Henry Geldzahler (Nueva York, Metropolitan Museum of Art, Francis Bacon, Recent Paintings, marzo-junio 1975).
2. Mariano Akerman, The Grotesque in Francis Bacon’s Paintings, 1999, pp. 14-15
3. Julia deVille, “Artist’s Statement,” declaración publicada en su sitio oficial, Disce mori, http://www.juliadeville.com/ (23.9.2009). Según la neozelandesa, el título de su sitio online fue inspirado por la inscripción de una alhaja del siglo XVI.
4. Ibid.: “I feel strongly about the fair and just treatment of animals and to accentuate this point I only use animals that have died of natural causes.” La artista suele recolectar cadáveres de aves y ratones por el área donde ella vive y luego los emplea en su obra.
5. Ibid.: “I consider my taxidermy to be a celebration of life, a preservation of something beautiful.”
6. Cineraria es la palabra latina que designa a las urnas funerarias en su conjunto. Cinerarium es el receptáculo en el que se depositan y preservan las cenizas de un difunto cremado.
7. Karen Thompson, “Julia deVille ‘Cineraria’ @ Sophie Gannon Gallery,” Melbourne Jeweller, 3.8.2009 http://melbournejeweller.wordpress.com/2009/08/03/julia-deville-cineraria-sophie-gannon-gallery/
8. “I really don't have words to describe her style but it's beautiful & (for a brief moment) sad & respectful all at once.” Victoria Mason, “I have a total art-crush,” Earl & Cookie, 30.7.2009 http://earlandcookie.blogspot.com/2009/07/i-have-total-art-crush.html
9. Marcus Bunyan, “Review: ‘Cineraria’ by Julia deVille at Sophie Gannon Gallery, Richmond, Melbourne,” Art Blart, Australia, 19.8.2009 http://artblart.wordpress.com/2009/08/16/review-cineraria-by-julia-de-ville-at-sophie-gannon-gallery-richmond-melbourne/
10. Ibid.: “LESS IS MORE.” Van der Rohe empleó esa oración en relación a la arquitectura, deseoso de afirmar su apoyo a la Estética de la Máquina. Mas lo dicho por Van der Rohe nada tiene que ver con DeVille, quien se ocupa del arte y la estética de lo orgánico frente a ese desafío supremo que constituye la muerte. La idea de que menos es más tiene su origen en Wieland, quien la publicó en Teutsche Merkur en enero de 1774: „Und minder ist oft mehr.” La expresión fue retomada por Robert Browning en 1855: “Well, less is more, Lucrezia.” De esto resulta que lo que Bunyan le recomienda a DeVille por escrito no es otra cosa que la cita de la cita de la cita (Bunyan cita a Van der Rohe, quien a su vez citó a Browning, que por otra parte había recurrido a Wieland).
11. Robert Venturi, Complexity and Contradiction in Architecture, Nueva York: MoMA, 1966, capítulo 2: “less is a bore.”
12. En sus notas, DeVille indica que uno de los objetivos de Cineraria es el estudio de los rituales y el sentimiento que rodea a las costumbres fúnebres en diferentes culturas y épocas: “CINERARIA is a study of the ritual and sentiment behind funerary customs from various cultures and eras” (Art Blart). Véase también la “Breve historia del memento mori y la joyería de luto victoriana” que DeVille presenta en su sitio oficial (Disce mori, Influential Periods: “Brief History of Memento mori and Victorian Mourning Jewellery”).
13. “As I looked around the exhibition I was fascinated by the glamorous and delicate appearance of each animal in the exhibition. It seems that even in death Ms deVille can give reverence, beauty and grace to the life that the animal led.” Laydeej. “Vintage Fur & Taxidermy,” A Square Peg and a Round Hole, 29.7.2009 http://laydeej.blogspot.com/2009/07/vintage-fur-taxidermy.html?zx=11f1be8a40683fc8
14. Al ser entrevistada en enero de 2009; "Interview with Julia DeVille," Australian Edge, 9.1.2009, http://www.australianedge.net/2009/01/julia-deville/; mi énfasis.
15. Véase, por ejemplo, el poema de Baudelaire titulado “Une charogne,” (Les Fleurs du Mal, 1857-61).
16. "Interview with DeVille," Australian Edge, 9.1.2009
17. Al menos una de las ovoides urnas realizadas por DeVille incluye cenizas de verdad. Se trata la Tumba Thodey (Thodey Tomb, madera y plata), con las cenizas de Albert y Jean Thodey (Melbourne, Craft Victoria Gallery, Julia deVille: Ossuarium, ocubre-noviembre 2008; accedido 30.9.2009).
18. Juan de Orozco y Covarrubias, Emblemas Morales, 1589. Las líneas de su poema “En la vida está la muerte” pueden encontrarse en mi disertación "El juego de Bacon" (1999).
19. Véase supra, texto y nota 10.
20. Para una discusión, ver The Grotesque in Francis Bacon’s Paintings, pp. 47, 126 (nota 49). Belleza y muerte a menudo van de la mano en la imaginería de Bacon. Véanse también sus declaraciones al ser entrevistado por David Sylvester (Entrevistas con Francis Bacon, 1967-68) y por Melvyn Bragg (film, 1985). Para un análisis e interpretación de la imaginería baconiana, ver "Aspectos grotescos del arte de Bacon" (1999) y "El juego de Bacon."
21. Vanidad de vanidades tiene su origen en el libro del Eclesiastés. Es un genitivo hebreo con valor de un superlativo (הֲבֵל הֲבָלִים, HeVeL HaVaLIM, al que usualmente se traduce como Vanitas vanitatum en latín). Funciona como expresión poética y expresa que nada es perdurable. Vanidad (o ilusión) designa todo aquello que es vacío, inconsistente y fugaz. Se emplea para poner de relieve el carácter frágil y transitorio de la condición humana sobre la tierra.

Créditos fotográficos. Disce mori, figs. 1, 4-5, 7, 9, 10-14, 17-18; Sophie Gannon Gallery, figs. 6, 14; Acidolatte, fig. 2, 8, 15-16; Art Blart, figs. 3, 6; Melbourne Jeweller, fig. 19.

20.9.09

TODO BIEN

¿No surge la obra de arte de la auténtica necesidad expresiva de su autor, quien de algún modo nos hace partícipes de su propia percepción de la realidad que lo rodea?


Marko Mäetamm, Juegos (Playground), 2006. Acuarela sobre papel, 21 x 29 cm. Una de 16. Londres, Nettie Horn, Happy End, enero 2009 - Click sobre cada imagen para agrandarla.

El arte de hoy ya no es el que era ayer. Y desde hace ya un buen tiempo que la obra de arte no tiene como fundamento medular el ser un gratificante motivo de armonía para exhibirse en el salón hogareño.

En efecto, la otrora supina necesidad neurótica de aprobación por parte del artista, aquella de complacer a todo el mundo, quedó a partir de Gustave Courbet en buena parte superada.

Claro que también hicieron lo suyo para dar una mano al respecto Matisse, Schiele, Picasso y Méret Oppenheim.

Francis Bacon fue otro notable irreverente. Cargado de ambigüedad y lucidez, su calculadamente indefinido sarcasmo juguetón logró afectar al arte como lo hace la tinta china al entrar en contacto con el agua contenida por un vaso.

Para bien o para mal, o incluso para ambos, el arte actual frecuentemente se revuelve entre la banalidad y el humor negro. Es algo alevoso. Si bien estéticamente cuestionables, algunos trabajos actuales son no obstante efectivos en lo que a abrir las válvulas de la imaginación se refiere. Un caso prominente en cuestión es Marko Mäetamm y sus Casas sangrantes, ejecutadas alrededor de 2004.


Mäetamm, Casa sangrante (Bleeding House), óleo sobre lienzo, c. 2004

Mäetamm realiza imágenes con viviendas llenas de sangre. Generalmente, ésta emana desde sus ventanas superiores. Casi como para si ser admirada, mas insistiendo en sugerir lo monstruoso, cae la sangre. Y lo hace con espectacular abundancia.

Desde el punto de vista de su delineamiento y factura gráfica, las Casas sangrantes de Mäetamm son un tanto mediocres. Sus líneas negras sobre fondos blancos recuerdan cuadernillos a ser coloreados por los niños, sólo que en el caso de Mäetamm nada hay para colorear, dado que el artista establece ya de el vamos el único color ha ser percibido por el espectador: un ordinario rojo sanguinolento perpetuo, nada más.

#1

Estilísticamente, tampoco son sus casas una novedad. Las tipologías representadas por Mäetamm pertenecen todas ellas hoy al pasado, tanto tradicional como moderno. En efecto, las volumetrías delineadas por Mäetamm fueron en su momento todas ellas admiradas y reproducidas hasta el hartazgo.

Descontextualizadas, las inquietantes viviendas de Mäetamm desorientan al espectador.

#5

#3

#4

Durante el siglo XX, Le Corbusier sostuvo que la casa era una máquina para habitar. En el siglo presente, Mäetamm nos recuerda que la casa pudo haber funcionado, pero acaso como lo hace una trituradora.

#7

Es posible que hoy haya dejado de funcionar. Sea como fuere, hoy parece haber perdido lo que otrora bien pudo haber sido su considerable capacidad de almacenar la sangre proveniente de los misteriosos crímenes que eran cometidos en su interior...

Tan copiosa es la cantidad de sangre acumulada y contenida dentro de una vivienda de Mäetamm, que el ese fluido suele constituir no menos de las tres cuartas partes del volumen de la misma. No obstante, una vez alcanzado el o los antepechos de sus vanos superiores, la sangre comienza a rebalsar, para luego desbordar y precipitase sobre la planta baja. Allí, eventualmente puede llegar a formar un gran charco e incluso cubrir todo el lote del bien inmobiliario, amenazando con traspasar los límites del predio (Casa sangrante #1).

Con su sangre omnipresente, los bienes raíces de Mäetamm suelen conducir al espectador a formularse una pregunta: ¿por qué sangran las casas?

#2

Parte de la respuesta se halla en el mismísimo hecho que Marko Mäetamm es un artista proveniente de un país báltico: Estonia, nación que atesora una de las más ensangrentadas historias del Viejo Continente.

Representadas por más que elementales perspectivas, las viviendas del artista estonio parecen aludir a un proyecto en estado incipiente. Pero las imágenes en cuestión hablan de una situación alarmante, ya que cada proyecto de esta serie de obras inexorablemente emana sangre. Es por eso que es posible decir que Mäetamm pinta embriones arquitectónicos desangrándose.

Proyecto en estado incipiente e irremediable fin coexisten en cada una de las Casas sangrantes. Así, los ambiguos óleos de Mäetamm sugieren en su conjunto tanto un criminal proyecto en serie como un serio proyecto criminal.

El fondo blanco sobre el que fueron delineadas las descontextualizadas Casas sangrantes podría sugerir cualquier lugar, incluyendo naturalmente a Estonia.

Mäetamm, no obstante, no hace ninguna referencia directa a ella. Se contenta con parodiar al hoy tristemente célebre sensacionalismo de los medios de (in)comunicación masiva. Exhibe entonces cada Casa sangrante con un detallado informe escrito a través del cual que las casas (el artista no) relatan relatan los acontecimientos que las han conducido al muy ensangrentado estado en el que hoy se encuentran. Es a partir de este momento que las viviendas en cuestión se muestran no sólo sangrantes sino que además pasan a ser parlantes.[1]


Testimonio visual y por escrito: Casa sangrante #4. Rotermann Salt Storage Art Center, Tallinn 2005

Testimonian entonces ellas acerca de masacres y asesinatos en serie. En primera persona singular, ellas dan a conocer diversos eventos de extrema violencia. Ellos involucran las acciones de seres perturbados, cuando no de las Casas mismas. Los procedimientos monstruosos a los que se refieren pertenecerían al campo de la ficción, de no ser por el carácter un tanto evocativo de las Casas mismas, exhibiendo todas ellas un coagulado substituto pictórico de la roja e indeleble sustancia otrora derramada durante las muchísimas salvajadas que de hecho tuvieron lugar en los Países Balticos.

En esos informes, cargadísimos de cinismo y humor negro, Mäetamm suele localizar a sus Casas sangrantes en función del país en el que ellas son exhibidas.[2] Así, ellas pueden indistintamente formar parte de Estonia o, por ejemplo, del Reino Unido.[3] Con todo, resulta casi imposible el no asociar las Casas sangrantes con la Estonia natal del artista.

Como nota Nettie Horn: “Inexorablemente coqueteando con su propia realidad, Marko Mäetamm disfruta del acto de confesarse. Su estatus como artista se encuentra ante todo [...] en [...] una serie de arreglos ficticios en los que los conflictos y dramas [de sus protagonistas siempre] terminan en actos irreversibles [...]. Sin sentirse culpable, Mäetamm manifiesta todo tipo de sentimientos-tabú y, a pesar de los tonos trágicos [de su obra], pone en evidencia un oscuro sentido del humor que recuerda [o cumple el papel de] una sátira contemporánea sobre la conducta social [alienada].”[4]

Es particularmente debido a esto último que las Casas sangrantes no son meramente autorreferenciales sino que implícitamente parecen aludir a Estonia. Conquistada tarde o temprano por daneses, alemanes, polacos, suecos y rusos desde el medioevo y hasta 1918, brevemente independiente, desde 1921 y hasta la invasión soviética de 1940, regulada a piacere por los alemanes nazificados en 1941, pero tan sólo para caer pronto de nuevo en manos de los soviéticos, desde 1944 y hasta nada más ni nada menos que 1991, la historia de ese país báltico fue un verdadero baño de sangre.

Y entre la copiosa sangre derramada en Estonia, no ha el lector de dudar que tampoco faltó aquella de sus hebreos, brutalmente allí masacrados inmediatamente después de la llegada de los alemanes en junio de 1941.

#6

Al ver la sangrienta condición de las viviendas delineadas por Mäetamm, ¿cómo podría uno no asociarlas con las descomunales salvajadas que tuvieron lugar en su país?

Conjuntamente con sus informes y otros vídeos animados de los crímenes en serie llevados a cabo por diversos psicópatas de turno, las Casas sangrantes de Mäetamm inquietan al espectador y, a través de sus abundantes flujos metafóricos lo revuelven bien entre la ficción y la realidad. Ellas, explica Nettie Horn, “revelan, [tal] como [sucede] en un exorcismo, el miedo del artista [frente a la vida, su Lebensangst]. [...] Frente al estupor emocional que su obra produce, varias reacciones son posibles, desde una sensación de incomodidad hasta la insólita carcajada liberadora. El trabajo de Mäetamm [... demuestra que él] juega con [varios] aspectos intimidatorios y desalentadores de la vida [...], ya sean éstos [sus propios] miedos personales o ancestrales o [bien otros] que se hallan enterrados profundamente en nuestra memoria.”[5]

A través de sus Casas sangrantes, Marko Mäetamm indudablemente logra sugerir con efectividad tanto sus propias obsesiones personales como todas aquellas otras que aún no han dejado de acosar a su tierra natal.

Las pantagruelescas imágenes que Mäetamm configura y exhibe, así como también las muy mixtas reacciones que ellas producen en quienes las perciben, marcan un conmovedor triunfo de lo Grotesco.

...................................................Mariano Akerman

Notas
1. Mäetamm, "Bleeding Houses," sitio oficial online. Allí escribe: "Often I exhibit them [the Houses] together with my horrori[fi]c stories, which are [...] like told by [each one of] the [...] houses. Then the whole project is called SPEAKING HOUSES" - http://www.maetamm.net/projects/index.php?m=7&speak=1.
2. Ibid.
3. Casa sangrante #1. Manchester; #2. Phoenix; #3. Manchester; #4. London; #5. London; #6. London; #7. London; #8. Tunbridge Wells; #9. London; #10. Eastern England ("Bleeding Houses").
4. Nettie Horn, introduciendo al artista online: “Flirting inexorably with his own reality, Marko Mäetamm enjoys the act of confessing. His status as an artist is predominantly at the origin of a series of fictional “mises-en-scènes” during which conflicts and familial dramas escalate towards irreversible acts and the ultimate sentencing. Mäetamm guiltlessly manifests all sorts of taboo feelings and, despite the tragic tones, a dark sense of humour, reminiscent of a contemporary satire around social behavior, is evident” (Press-release para Londres, Nettie Horn, Happy End, enero-febrero 2009, accedido 20.9.2009).
5. Ibid.: “The presented drawings and videos openly reveal, such as an exorcism, the artist’s fear of not being able to live up to his role as head of family. Does he merely evoke his own distress when he pretends not to be strong enough to live in our world and wanting to get rid of his family? / In front of this emotional outpour, varied reactions ensue, from a feeling of unease to the unexpected and liberating laugh. Mäetamm’s work is ironically subtle; playing with the daunting aspects of life in general, whether they are personal or ancestral fears or fears which are buried deep in our memories.”

Referencias: Sitio oficial de Marko Mäetamm - Nettie Horn, Londres

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...