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13.2.11

Asunto de 6.000.000

Por el corresponsal acreditado de la BKN News en materia de arte

Nueva York, 13 feb 2011 (BKN).—Un agente invirtió ayer la suma de 6.000.000 de dólares en obras que fueron adquiridas para un importante coleccionista anónimo.

La transacción se llevó a cabo en privado en pleno centro financiero de Nueva York. El agente eligió y adquirió seis artículos entre los doce que le fueron ofrecidos, pagando no menos que un millón de dólares por cada uno de ellos.

Los ítems ofrecidos fueron los siguientes:

1. La llegada de la tormenta (L'approche de l'orage), por Hyppolyte Boulanger (1871). Lit. Robert Hoozee (Paris-Bruxelles, Bruxelles-Paris, 1997).

2. Polyhymnia, por Hans Hofmann (1963). Lit. Dennis Earl Fehr & Giselle Borzob

3. Donald Judd, Stark, 1965. Lit. Minimalism vs. Academic Art

4. Los amordazamientos de 1972-74, por Alberto Heredia. Lit. Iconoteca, Alberto Giudici & Natalia March

5. Iglesia de San Moisés (Chiesa di San Moisè), Venecia, 1668

6. Residencia minimalista con vista al Mediterráneo.

7. Cabeza de yeso con la Máscara del difunto William Blake, 1827

8. La prehistórica Venus of Willendorf (22.000 BCE). Lit. Christopher Witcombe & Stephen R. Berlant (The Journal of Prehistoric Religion, 1999).

9. Una Enana de Jardín, procedente del Parque Mirabell, Salzburgo, 1716. Lit. The Lost Dwarfs

10. Jarrón estilo Jugendstil, por Max Läuger (1898). Victoria & Albert Museum, Londres. Lit. V&A

11. Afiche para Job, cigarrillos franceses, por Alphons Mucha (1896). Lit. Artchive & Artcyclopedia

12. La Hagadá de los Pajaritos, mamusrito hebreo iluminado, Alemania, siglo XIII. Museo de Israel, Jerusalén. Lit. IMJ, Yale & Jeremy Norman

Transacción. Según le fue requerido, el agente antetodo percibió cuidadosamente una proyección de doce diapositivas con los items arriba enumerados, mientras tomaba notas para seguidamente indicar los seis ítems por él seleccionados y pagar un total de 6.000.000 de dólares en efectivo. Una vez que la operación estuvo realizada el agente se mostró muy satisfecho.

Resultas. Un problema se presentó cuando un colega le hizo al agente algunas preguntas una vez que la transacción hubo sido efectuada. Es entonces que el colega pudo constatar que el agente no había considerado el tipo de colección específica que el misterioso cliente anónimo intentaría luego formar. Según las palabras pronunciadas por el agente pocas horas antes de partir de Nueva York, el criterio que él aplicó al decidir qué items adquirir dependió fundamentalmente del valor que ellos podrían algún día llegar a alcanzar en el mercado, sus características formales y/o simbólicas, y el gusto personal del agente, combinado con asociaciones, preferencias y prejuicios que le son propios. Un aspecto digno de ser destacado es que cuando adquiría los ítems en cuestión, el agente no tuvo presente que no estaba comprando obras de arte sino diapositivas educativas. Con todo, el agente hoy comprende que ha pasado por "algo-algo".



Ref. Precio e imagen, preferencia y preconcepto, experiencia personal

4.2.11

Alfredo Genovese y su Porteño Filetear

Respetable es la contribución de Alfredo Genovese en el campo del fileteado porteño.


Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y con el maestro León Untroib, para luego dejar, por mérito propio, su indeleble impronta en la cultura argentina.



"Los mejores fileteadores," observa, "tienen un estilo personal, en sus obras se puede apreciar la complejidad de la composición."[1]



Lejos de ser ningún asunto del pasado, el filete respira de nuevo y se vuelve en las manos de Genovese algo tan nuestro como el café con leche con tres mediaslunas. Mas no ha Genovese revivido al filete sólo como ornato elegante, sino también como uno que contribuye a dar relieve a la identidad de todos los argentinos (se encuentren éstos en el territorio nacional o bien en ultramar).



Es así que Genovese produce no floripondios ñaupéscos, sino originales distintivos provistos de identidad (cosa de la que él es artífice consciente).

Se escribe que al viajar por el mundo, Genovese absorbe los ornamentos exóticos "como esponja."[2] Tal vez. Pero lo que sí cuenta es que ha estudiado los ornatos propios del Río de la Plata como ninguno.


Más allá de la apariencia de rockero que Genovese pueda o no tener,[3] lo cierto es que su arte emana del conocimiento de la historia del arte y de otros tantos serios estudios iconográficos,[4] que, en su caso, constituyen la base para una obra sumamente expresiva, técnicamente impecable y culturalmente importante.

Motivos ornamentales parisinos documentados por el fileteador.[4]

Dados sus humildes orígenes y que el filete porteño era cultivado inicialmente por inmigrates fue otrora considerado una expresión de poca monta e incluso un asunto ordinario y marginal.[5] Es con originalidad y talento que Genovese puso al filete bien en el centro e hizo del mismo un ornamento con distinción.


No titubeó Genovese en recurrir al fileteado para expresarse acerca de la Argentina del Bicentenario: a dos híbridos filetes encadenó la testa de un carnero de dientes afilados para exhibir una pudorosa y titubeante Patria presentada en un paisaje carente de sol y con veinte doradas flechas clavadas en su espalda.[6]



En este sentido, Genovese le otorga al filete un nuevo rol expresivo, uno acaso desconocido para sus antepasados. Sacude el firulete, dejando de lado a Horacio y su Arte poética para unir entonces lo manso con lo salvaje. Su Tratado de fileteado porteño es por otra parte una de las contribuciones más valiosas, sutiles y bien documentadas de estos últimos tiempos. —Mariano Akerman






Referencias - Alfredo Genovese y su Taller de Fileteado
1. Esteban Rey, El gran fileteador, Cielos Argentinos (Revista de Aerolíneas Argentinas), mayo de 2010, p. 33
2. Ibid. Por más que Rey se engolosine enumerando destinos tales como China, África, Nepal, Medio Oriente y Tíbet, no cabe duda que Genovese conoce la Gramática del ornamento europeo como la palma de su mano. Destaquemos además que la mencionada grámatica incluye los motivos provenientes de la gruta y su paulatina evolución a lo largo de no menos de cuatro siglos.
3. Véase ibid.
4. Ver, por ejemplo, Genovese, Motivos en París, 2009. Las composiciones simétricas con motivos heráldicos ejecutadas por Genovese tienen sus antecedentes en las artes decorativas decimonónicas provenientes de Europa y su ulterior desarrollo en el fileteado porteño de las primeras décadas del siglo XX.

5. En Bellas Artes hubo quien se burlaba de Genovese y su interés por el filete porteño, que era tildado aún a mediados de los años '80 de ser cosa "vulgar" (Rey, p.33).
6. Considerando la estructura general de la obra, con su figura principal que parece haber emergido de las aguas, el cuadro de Genovese parece ser una ácida reflexión acerca del Nacimiento de Venus (Botticelli, 1484), pero adaptado a la bicentenaria realidad argentina, donde la Patria no juega el papel de ninguna diosa, sino el de una verdadera mártir.

En este contexto, su ornato criollamente alado expresa cierto optimismo.
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Otros Recursos Disponibles Online
Festejos en Ultramar: Arte y Español
Cultural Argentina 200
Celebrando el Bicentenario de Argentina


Mariano Akerman, creador del programa educativo Shape and Meaning

19.12.09

Elvio Gervasi y su Porteño Filetear

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El fileteado porteño es un arte decorativo y popular, típico de Buenos Aires. Etimológicamente, "filete" proviene del latín fillum, que significa hilo; el filete es en principio una línea fina ornamental de gran valor expresivo. Puede el filete ser de corte decorativo-comunitario (ejecutado sobre medios de transporte u otros objetos), publicitario (carteles y afiches con fines comerciales) o independiente (obra de arte autónoma, l'art pour l'art). Entre los motivos visuales notables del filete criollo se encuentran los híbridos. Algunos de ellos tienen sus referentes en la mitología greco-romana. El filete porteño presenta una serie de interesantes figuras mixtas en las que la planta y el animal coexisten y se combinan hasta llegar eventualmente a constituir una verdadera paradoja visual o unidad mixta - Alcances del arte grotesco.

Fileteador, con estilo propio y que lo distingue de los demás, ese es Elvio Gervasi. Su obra no deja indeferente a quien transita por Buenos Aires. También poseen trabajos suyos varios países europeos. Enseña en Buenos Aires y en Madrid. Oportunamente le dedicó al filete porteño un programa especial, que fue difundido vía satélite.

Es conocido por sus diseños y decoraciones murales en Carlos Gardel y Anchorena, la esquina más fileteada de Buenos Aires. Allí pintó Gervasi unos 45 metros de ornamentos fileteados. Su trabajo es de gran precisión técnica. Realizado frente al Abasto de Buenos Aires en el Once, barrio de Balvanera, el mismo incluye motivos del filete porteño tradicional, los que son combinados de un modo singular y personal.

Gervasi pone especial empeño en no repetirse ni caer en las soluciones fáciles.

Trabaja la composición, la línea, el color, la textura, el claroscuro.

Sus figuras se sostienen. Incluso cuando se trata de la Sirena alada, que sobre el firulete avanza, pero desnuda, a ciegas y de rodillas.



Gervasi sabe componer, equilibrar, contrapuntear.

Hay en su obra una armonía singular, ya que ésta a veces incluye también alguna que otra tensión. Así como en el tango, también en el filete. Pero la tensión en Gervasi no resulta sólo de la pose de alguna pareja milonguera que pinta, sino que se manifiesta especialmente en el encuentro de dos mundos, el real y el de lo imaginario.

En los filetes de Gervasi ambos coexisten. Y, como en el arte de los antiguos romanos, la realidad tiende a concentrarse en algún medallón, mientras que la fantasía a enmarcarla, y la acompaña, si bien desde una marginalidad que en principio podría llegar a eclipsarla en cualquier momento.

Se lo mire por dónde se lo mire, el asunto de Gervasi es uno por sobre todo siempre estético. Allá, por el Abasto, hoy como ayer, hay quien señala los fileteados de Gervasi y no puede sino decir: "¡Pero mirá, che, no te lo pierdas! ¡Flor de ornato!"



Acanto, firulete y perlas si se quiere. Incluso espirales y zarcillos. Pero, observa el fileteador, "hacer rulitos" no.



Los retratos que Gervasi hizo de Gardel se corresponden con el retratado. Convincentes son sus pajaritos, flores y frutas. Claro que al Caravaggio lo hubiesen sorprendido.


Gervasi pinta dragones. Pinta cornucopias. Y pinta dragones que son cornucopias.

Al igual que el de sus ancestros europeos, es el ornamento porteño de Gervasi naturalmente uno de indiscutible doble-filo. La manzanita no cae lejos del arbolito.



Y es el de Gervasi un reino de metamorfosis, donde las cintas pasan a ser acantos y plantas aves. Antinaturales y aberrantes híbridos transcategóricos, sí, pero también deliciosos frutos de la imaginación de los pintores. Fabullus los incorporó en sus pinturas murales en la Domus Aurea del caprichoso Nerón, Rafael y Giovanni da Udine los recrearon en las Logias Vaticanas (transitadas sólo por el alto clero), Gervasi los reinventó y transpuso sobre las paredes de Balvanera, donde hoy puede disfrutarlos todo el mundo, más allá de su estrato social, color de piel o convicción personal. En este sentido, el arte de Gervasi es popular y democrático.



¡Qué hermoso despliegue el de los filetes ondulando en el campo pictórico!



Estudiado ilusionismo el suyo.



¡Es a vez la envidia y el orgullo del barrio!

Letrista de alma, realiza caracteres tanto en esgróstica como en cursiva: ellos revelan su talento para filetear, a la porteña.

Y bien porteñas son también sus frases, empezando por "Chofer buena banana busca chica buena mandarina," siguiendo con "La fuerza de tu envidia es la rapidez de mi progreso," para llegar entonces al clímax, con "Calladita te ves más bonita."

Porteño es el filete de Gervasi y porteño lo es hasta la médula.

"Mirame que estoy un chiche" demanda una de sus inscripciones fileteadas. "Licenciado en todo," asegura una segunda. Una más declara: "La fama me aburre." Y esto último acaso no sea una pose o exageración total, ya que para todo pintor de cepa el objetivo fundamental no es sólo el éxito, sino su quehacer en el arte, en su sueño, en su pintura.



Más allá de la fama, lo cierto es que a través de sus expresivos filetes Gervasi le da al panorama porteño un toque personal. En sus manos, el filete se revitaliza, madura, se vuelve robusto. Brilla.

Mariano Akerman



Todas las imágenes reproducidas en la presente nota son propiedad intelectual de su autor, Elvio Gervasi. Fotografías tomadas por Roberto Fiadone y Jac Salgado, edición de las mismas realizada por quien escribe. Los motivos híbridos imaginarios aquí ilustrados fueron fileteados por Gervasi en esmalte sintético sobre metal o mampostería, c. 2006; se encuentran en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina

Referencias
A. Gervasi e imaginería: 1. Dominio privado:
Blogspot, Flickr, Utilísima; 2. Dominio público: Cartel Abasto, Cartel La Boca, Gardel, Pareja tanguera, pilastra, almohadillado, flores, cinta.
B. Otros recursos afines, creados por Akerman: De la mímesis como problema, Bien complejo y bien porteño, El firulete, Banham y la estética del colectivo porteño.

25.9.09

Viva la Muerte

Link to ENGLISH version - Long Life to Death


1. Expresiva - Creación macabra de la neozelandesa Julia deVille (Wellington, 1982- )

En una conversación mantenida con Peter Beard en 1975, Francis Bacon asegura que los periódicos de desecho que cambian de color a la luz del sol, los huesos y cuerpos de animales ya no vivos y que han estado en el mar o en la arena y bajo el sol por un buen tiempo, gradualmente se transforman en otras cosas. Hay una especie de belleza en ello, una especie de magia.[1]

La magia a la que Bacon con poética vaguedad se refiere, no es otra cosa que el deterioro y ulterior descomposición de la materia orgánica.[2]

A diferencia de Bacon, quien a lo largo de su larga carrera artística solía evocar aquello que fue pero que ya no era, Julia deVille recupera aquello que fue para que de alguna manera siga siendo.

Con tal propósito, DeVille estudia y practica los procedimientos de joyeros y taxidermistas. Sus creaciones a menudo son el resultado de la combinación de ambos.


2. Cuatro trabajos de Julia deVille - rara mezcla de taxidermia y joyería.

Hay en la obra de Julia deVille una fascinación con la muerte y los ritos solemnes que se asocian a ella. Así, el tradicional tema de vanitas o la estética mortuoria y funeraria decimonónica son en el caso de esta artista dos importantes fuentes de inspiración.

DeVille explica que su obra se asemeja a un memento mori por ser un recordatorio del carácter efímero y limitado de nuestra existencia. Emplea así elementos y símbolos que tienen que ver con la muerte dado que considera que es importante asumir el hecho de que todos moriremos algún día. DeVille intenta dar su propia respuesta al hecho que “nuestra cultura nos obsesiona planificando el futuro y, mientras hacemos esto, nos olvidamos de disfrutar el presente.”[3]

A través de su trabajo, DeVille nos obliga a confrontar tal realidad mientras de algún modo denuncia la hipocresía de la sociedad y su permanente destrucción de la vida animal. Una prueba de su singular resistencia es su deliberado empleo de “animales que sólo murieron por causas naturales.”[4]

Paradójicamente, DeVille considera que sus creaciones en orfebrería y taxidermia constituyen “un modo de celebrar la vida, una preservación de algo hermoso.”[5]

En términos estéticos, Julia deVille tiene bastante en común con Francis Bacon. Al igual que su desconcertante predecesor también ella detecta magia y belleza en los huesos y los cuerpos de animales ya no vivos.

De un modo consistente con sus objetivos artísticos y un tanto inquietantes principios estéticos, Cineraria es el título de la macabra exposición individual presentada por Julia deVille en la Sophie Gannon Gallery de Melbourne, Australia (julio y agosto de 2009).[6]


3. Wunderkammer. Vista de Cineraria, la reciente muestra de Julia deVille en Melbourne - todo un verdadero gabinete de curiosidades.

La heterogeneidad caracteriza la muestra, que incluye urnas funerarias, columnas corintias, plumas, campanas de vidrio, animales embalsamados, ornamentos en metales preciosos, esqueletos, cajas de habanos, huevos de tamaño considerable, encajes y puntillas, ojos de vidrio y rubíes engarzados en algún que otro corazón. Debido a su carácter exquisitamente sugestivo, la muestra resulta ser interesantísima pero también les pone los pelos de punta a no pocos visitantes. Por sobre todas las cosas sorprende y desconcierta, ya que su última razón de ser, al menos en parte, es incierta y equívoca. Así, no falta quien comenta que Cineraria le intrigó y fascinó, pero por otra parte que también le dio miedo.[7]


4. Ejecutado en plata y evocando un cuervo, Silver Rook presenta una admirable estructura ósea.


5. El esqueleto del ave de rapiña anida en su interior un inesperado corazón de rubíes.

Tales emociones de naturaleza mixta y sentir entremezclado son sintomáticas de que se está presente ante lo Grotesco. Porque es lo Grotesco un fenómeno estético y con una larga historia. Significativamente, rompe las categorías convencionales y desorienta al espectador. Es por eso que Victoria Mason dice no tener palabras para describir el estilo de Julia deVille, estilo en el que coexisten elementos muy variados, como son la hermosura, la tristeza y el respeto.[8]

Los visitantes admiran la naturaleza “mágica” de los trabajos a los que describen como delicados, pero también perturbadores.[9] Tal es el caso, por ejemplo, de Ángel aún por nacer (2009), con su enternecedoramente macabra posición fetal y alitas de gorrión.


6. DeVille, Ángel aún por nacer (Stillborn Angel), 2009 - macabro y enternecedor a la vez.

Se le objeta a DeVille la diversidad de materiales, formas y ideas que presenta Cineraria, se le sugiere incluso que simplifique el asunto. Marcus Bunyan no duda en citar (con imprentas mayúsculas) el conocido eslogan de Mies van der Rohe: “menos es más.”[10] Bunyan parece haber olvidado el antídoto de Robert Venturi: “menos es un aburrimiento.”[11]

La obra de Julia deVille es rica, compleja e incluso contradictoria. Como muestra, Cineraria presenta unidad en la diversidad. También evoca la larga tradición de las vanidades barrocas y las pompas fúnebres decimonónicas (a las que deVille misma a menudo suele referirse).

Y si la obra de Julia deVille tiene algo de truculento, ello se debe al gran conocimiento de su autora acerca de la siniestra temática que en ella tan elocuentemente desarrolla y cuya simbología e implicancias indudablemente conoce con lujo de detalles.[12]

Memento mori, ars moriendi, rigor mortis todos ellos raparecen de una manera u otra en las macabras creaciones de Julia deVille.

Incluso en Disce mori, su sitio oficial online y cuyo significado en latín no es otra cosa que “APRENDE A MORIR,” la artista introduce sus creaciones en joyería y otros extraños accesorios con la ayuda de refinadas y sugestivas cartelas barrocas provenientes de ya mencionada tradición europea de vanitas y su insistente hincapié sobre la brevedad de la vida y el inevitable triunfo de la muerte.


7. Michel Mosyn de Amsterdam, Cartela en estilo auricular (Kwabornament u Ornamento blando, Holanda, siglo XVII), exhibiendo una inscripción agregada por DeVille para promover sus accesorios (Disce mori, 21.9.2009).

Tales cartelas (o cartouches, como se los denomina en el lenguaje técnico) son compatibles con la naturaleza la obra de Julia de deVille: persuasivas son ambas, tanto en sus formas como en sus grotescas insinuaciones.

Cineraria captura la atención del público y no lo deja indiferente. Así Leydeej, por ejemplo, aprecia la delicada, atractiva apariencia de cada animal exhibido en la muestra y elogia la manera respetuosa en que DeVille procede en su obra, donde la belleza y la gracia se entremezclan.[13] No obstante, también se debe reconocer que hay algo inquietante y a veces hasta de perturbador en algunas de las obras exhibidas. Lo mismo vale para el hecho que de ellas subrepticiamente emana una rara especie de humor negro.


8. DeVille, Urna funeraria para infante (Infant Funerary Urn), 2009 – La alegría de vivir

Es importante no confundir las intenciones de la artista con el efecto que su obra produce. DeVille podrá mostrar todo el respeto que ella desee ante los difuntos animales con los que trabaja, pero eso no quita que su obra también produzca reacciones mixtas en el espectador.

Maliciosos son los términos que, juguetonamente, DeVille emplea para referirse a su propio trabajo, al que describe como "serenamente sombrío."[14]

Ya en los años cincuenta, Bacon comenta que el arte se ha vuelto un juego con el que el artista se entretiene, hasta que se muere. Con habilidad, Julia deVille juega con esa gran certitud que es la Parca.

Elegante y solemne, Cineraria insinúa lo monstruoso. Es decir, la monstruosidad que implica el tener plena conciencia de que tarde o temprano todos nosotros estaremos bien muertos.

Habiendo acaso hallado inspiración en la alguna poesía de Charles Baudelaire, DeVille amablemente nos invita a explorar las posibilidades estéticas y didácticas que nos ofrece la materia orgánica ya sin vida.[15]


9. Estética alucinante - Anatomía de un conejo (Anatomy of a Rabbit, 2008)

Así, en Anatomía de un conejo, obra a la que DeVille reconoce como su "favorita,"[16] la parte superior del tronco de ese roedor parece haber sido amputada con brutalidad. La belleza del pelaje del animal de golpe se interrumpe para exhibir descarnadamente sus huesos, notablemente concebidos en plata. De la mezcla de la taxidermia y la orfebrería surge entonces una figura siniestra. El animal parece estar vivo, aunque es como si hubiese escapado de su propia vivisección.

Debajo de la cabeza del conejo, precisamente donde alguna vez se encontraba su garganta, su plateada estructura ósea hoy contiene un corazón de rubíes. Es como si el que el animal se hubiese atragantado con el mismo.


10. Detalle de Anatomía de un conejo – "sólo nos es segura la inseguridad" (Ortega y Gasset).

Llevando su estética de lo macabro con rumbo hacia lo Grotesco, Julia deVille no duda en transformar la materia muerta en accesorios de embellecimiento personal. Es entonces que puede emplear un ave completa, otras desplumada y por fin sólo sus huesos.


11. Delicado - Sparrow Brooch es un prendedor con pajarito y algo más.


12. Pinche-Pichón. Bird Pin es un alfiler para ser lucido sólo en ocasiones importantes.


13. Huesos y plata - Ring of Bones es un refinado brazalete inspirado en la ronda de huesos visible en el panel derecho de los Tres estudios para una crucifixión (1962), tríptico de Bacon, hoy preservado en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.

La piel del otrora majestuoso tigre malayo puede hoy bien ser substituida por el pellejo de algún gato del barrio.


14. Cat Rug (2008) es por su tamaño una alfombrita ideal para el baño.

Implacablemente negra es la belleza que emana de las creaciones de Julia deVille, tan a menudo admirablemente grotescas, tal como sucede con sus muy oscuros cráneo de equino reproductor y huevo de avestruz a tres patas.


15. Estética necrofílica – Black Beauty (2008), es una obra para amantes del fetichismo febril de los sábados por la noche.


16. Cinerarium - Refinamiento misterioso

Extraordinaria paradoja visual es Cinerarium, un magnífico memento mori que de un modo minimalista y eficaz nos recuerda el simple hecho de que se nace para morir.

En Cinerarium, un objeto con aspecto de huevo tiene por finalidad el contener cenizas inciertas.[17] Así, grotescamente, la forma arquetípica de la vida adquiere su sentido opuesto y sirve entonces como un auténtico receptáculo de la muerte.

Creación de doble filo, Cinerarium es la prima donna de la muestra, o recordar a Paul Celan, la leche negra del alba que—con elegancia y distinción—DeVille nos proporciona para que la bebamos mañana, tarde y noche.

Es con creaciones como su sofisticado receptáculo reciclado que DeVille celebra la vida, pero en términos categóricamente grotescos.

De la información hasta hoy provista por DeVille y sus comentaristas online, no es posible establecer si Cinerarium contiene cenizas o no. Y en caso de contenerlas, tampoco sería su origen evidente: ¿se trataría entonces de las cenizas de un difunto cremado o de los restos de algún omelette carbonizado?

Imposible saberlo. Cinerarium por lo visto es un grotesco hermético por derecho propio.

En Cinerarium, DeVille ha representado una leyenda plateada sobre una superficie convexa que evoca a una gran cáscara de huevo de avestruz. Representada en plata, la leyenda tiene forma enrulada y—grotescamente—no presenta ninguna inscripción. Se da así rienda suelta a la imaginación del espectador, al que le resulta imposible determinar qué cenizas contiene o ha de contener el ahora muy ominoso e inquietante Cinerarium negro.

Contradictorio en esta macabra creación es el diálogo que DeVille establece entre la real convexidad del exterior de la urna y la ilusoria profundidad de la plateada leyenda representada sobre esa negra superficie.

Es esta obra una extraordinaria paradoja visual, algo así como una nueva cuadratura del círculo.

Al carecer de inscripción, la leyenda de Cinerarium no proclama nada, permaneciendo la urna funeraria entonces muda. Posiblemente eso es aquí lo necesario.

A diferencia del barroco Juan de Orozco y Covarrubias, Julia DeVille parece no necesitar haber escrito en la leyenda pintada sobre su trabajo ningún “QVOTIDIE MORIMVR” para recordarnos que “En la vida está la muerte.”[18] Cinerarium efectivamente comunica tales ideas sin que para ello sea haya que acudir a la palabra escrita.

Es en Cinerarium, y también en sus Prendedores de Garra, donde DeVille convincentemente demuestra el que ella está muy al tanto de que menos es más.[19]


17. Prendedor de Garra. El gusto por lo minimalista es exquisitamente celebrado en el prendedor Garra con Perla (Claw Brooch with Pearl)

La rosa, la hermosa rosa, como solía recordarles Bacon a sus entrevistadores, es un ser que se está muriendo.[20] A través de sus macabras creaciones, Julia deVille vuelve a recordárnoslo, con análoga elegancia y sofisticación.


18. Entre la variación sobre un mismo tema y la redundancia - Prendedor Garra con Rosa (Claw Brooch with Rose)

Bien decía ya el Predicador: “vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés, 1:2).[21] Esto es desde luego también válido para Cineraria, exposición que con pompa y doble filo expresa un muy original ¡viva la muerte!
.............................Mariano Akerman



19. Contenedores a elección, porque importante es que todo el mundo se sienta bien acogido – Cineraria, 2009

Notas y referencias
1. Bacon, entrevista con Peter Beard, editada por Henry Geldzahler (Nueva York, Metropolitan Museum of Art, Francis Bacon, Recent Paintings, marzo-junio 1975).
2. Mariano Akerman, The Grotesque in Francis Bacon’s Paintings, 1999, pp. 14-15
3. Julia deVille, “Artist’s Statement,” declaración publicada en su sitio oficial, Disce mori, http://www.juliadeville.com/ (23.9.2009). Según la neozelandesa, el título de su sitio online fue inspirado por la inscripción de una alhaja del siglo XVI.
4. Ibid.: “I feel strongly about the fair and just treatment of animals and to accentuate this point I only use animals that have died of natural causes.” La artista suele recolectar cadáveres de aves y ratones por el área donde ella vive y luego los emplea en su obra.
5. Ibid.: “I consider my taxidermy to be a celebration of life, a preservation of something beautiful.”
6. Cineraria es la palabra latina que designa a las urnas funerarias en su conjunto. Cinerarium es el receptáculo en el que se depositan y preservan las cenizas de un difunto cremado.
7. Karen Thompson, “Julia deVille ‘Cineraria’ @ Sophie Gannon Gallery,” Melbourne Jeweller, 3.8.2009 http://melbournejeweller.wordpress.com/2009/08/03/julia-deville-cineraria-sophie-gannon-gallery/
8. “I really don't have words to describe her style but it's beautiful & (for a brief moment) sad & respectful all at once.” Victoria Mason, “I have a total art-crush,” Earl & Cookie, 30.7.2009 http://earlandcookie.blogspot.com/2009/07/i-have-total-art-crush.html
9. Marcus Bunyan, “Review: ‘Cineraria’ by Julia deVille at Sophie Gannon Gallery, Richmond, Melbourne,” Art Blart, Australia, 19.8.2009 http://artblart.wordpress.com/2009/08/16/review-cineraria-by-julia-de-ville-at-sophie-gannon-gallery-richmond-melbourne/
10. Ibid.: “LESS IS MORE.” Van der Rohe empleó esa oración en relación a la arquitectura, deseoso de afirmar su apoyo a la Estética de la Máquina. Mas lo dicho por Van der Rohe nada tiene que ver con DeVille, quien se ocupa del arte y la estética de lo orgánico frente a ese desafío supremo que constituye la muerte. La idea de que menos es más tiene su origen en Wieland, quien la publicó en Teutsche Merkur en enero de 1774: „Und minder ist oft mehr.” La expresión fue retomada por Robert Browning en 1855: “Well, less is more, Lucrezia.” De esto resulta que lo que Bunyan le recomienda a DeVille por escrito no es otra cosa que la cita de la cita de la cita (Bunyan cita a Van der Rohe, quien a su vez citó a Browning, que por otra parte había recurrido a Wieland).
11. Robert Venturi, Complexity and Contradiction in Architecture, Nueva York: MoMA, 1966, capítulo 2: “less is a bore.”
12. En sus notas, DeVille indica que uno de los objetivos de Cineraria es el estudio de los rituales y el sentimiento que rodea a las costumbres fúnebres en diferentes culturas y épocas: “CINERARIA is a study of the ritual and sentiment behind funerary customs from various cultures and eras” (Art Blart). Véase también la “Breve historia del memento mori y la joyería de luto victoriana” que DeVille presenta en su sitio oficial (Disce mori, Influential Periods: “Brief History of Memento mori and Victorian Mourning Jewellery”).
13. “As I looked around the exhibition I was fascinated by the glamorous and delicate appearance of each animal in the exhibition. It seems that even in death Ms deVille can give reverence, beauty and grace to the life that the animal led.” Laydeej. “Vintage Fur & Taxidermy,” A Square Peg and a Round Hole, 29.7.2009 http://laydeej.blogspot.com/2009/07/vintage-fur-taxidermy.html?zx=11f1be8a40683fc8
14. Al ser entrevistada en enero de 2009; "Interview with Julia DeVille," Australian Edge, 9.1.2009, http://www.australianedge.net/2009/01/julia-deville/; mi énfasis.
15. Véase, por ejemplo, el poema de Baudelaire titulado “Une charogne,” (Les Fleurs du Mal, 1857-61).
16. "Interview with DeVille," Australian Edge, 9.1.2009
17. Al menos una de las ovoides urnas realizadas por DeVille incluye cenizas de verdad. Se trata la Tumba Thodey (Thodey Tomb, madera y plata), con las cenizas de Albert y Jean Thodey (Melbourne, Craft Victoria Gallery, Julia deVille: Ossuarium, ocubre-noviembre 2008; accedido 30.9.2009).
18. Juan de Orozco y Covarrubias, Emblemas Morales, 1589. Las líneas de su poema “En la vida está la muerte” pueden encontrarse en mi disertación "El juego de Bacon" (1999).
19. Véase supra, texto y nota 10.
20. Para una discusión, ver The Grotesque in Francis Bacon’s Paintings, pp. 47, 126 (nota 49). Belleza y muerte a menudo van de la mano en la imaginería de Bacon. Véanse también sus declaraciones al ser entrevistado por David Sylvester (Entrevistas con Francis Bacon, 1967-68) y por Melvyn Bragg (film, 1985). Para un análisis e interpretación de la imaginería baconiana, ver "Aspectos grotescos del arte de Bacon" (1999) y "El juego de Bacon."
21. Vanidad de vanidades tiene su origen en el libro del Eclesiastés. Es un genitivo hebreo con valor de un superlativo (הֲבֵל הֲבָלִים, HeVeL HaVaLIM, al que usualmente se traduce como Vanitas vanitatum en latín). Funciona como expresión poética y expresa que nada es perdurable. Vanidad (o ilusión) designa todo aquello que es vacío, inconsistente y fugaz. Se emplea para poner de relieve el carácter frágil y transitorio de la condición humana sobre la tierra.

Créditos fotográficos. Disce mori, figs. 1, 4-5, 7, 9, 10-14, 17-18; Sophie Gannon Gallery, figs. 6, 14; Acidolatte, fig. 2, 8, 15-16; Art Blart, figs. 3, 6; Melbourne Jeweller, fig. 19.
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