16.5.14

Fases de lo Grotesco

por Mariano Akerman

Pau, Animalada, 2000

• Según el diccionario de la RAE:
grotesco, ca
(Del it. grottesco, der. de grotta, gruta).
1. adj. Ridículo y extravagante.
2. adj. Irregular, grosero y de mal gusto.
3. adj. Perteneciente o relativo a la gruta artificial.
4. adj. Arq. y Pint. grutesco (‖ dicho del adorno). U. t. c. s. m.

Por otra parte,
grutesco, ca
(Del it. grottesco, der. de grotta, gruta).
1. adj. Perteneciente o relativo a la gruta (‖ estancia subterránea artificial). Columna grutesca. Artífice grutesco.
2. (Porque imita los que se encontraron en las grutas, nombre con el que se conocen las ruinas de la Domus Aurea de Nerón, en Roma). adj. Arq. y Pint. Se dice del adorno caprichoso de bichos, sabandijas, quimeras y follajes. U. t. c. s. m.

• Dicho en otras palabras, grotesco sería:
I. Aquello que pertenece o es relativo a la gruta artificial y que es expresado plásticamente en términos de adorno
II. Lo ridículo y extravagante
III. Lo irregular, lo grosero y de mal gusto

• De un modo u otro, los siguientes casos, presentados en orden cronológico, responden a alguna o incluso a varias de las encima enumeradas acepciones de grotesco:

1. Pintura de la antigua Roma
Frescos en estilo fantasía del Criptopórtico,
sala 70 de la Domus Aurea, Roma, c. 65-68 E.C.

2. Folio 160 de las Horas de Jeanne d'Évreux
Manuscrito iluminado con plegarias, París, 1324-28
Metropolitan Museum of Art, Nueva York

3. Leonardo da Vinci, Vieja grotesca, sanguina, c. 1480-1510
Colecciones Reales, Londres

4. Rafael Sanzio y Giovanni da Udine
Acanto y motivos grutescos de la pilastra IX de la Loggia Vaticana
fresco, 1515-19
Palacio Apostólico, Roma

4a. Rafael y Da Udine, Decoración grotesca, fresco, siglo XVI.

4b. Rafael y Da Udine, Media-figura, 1515-19

4c. Rafael y Da Udine, Híbrido, 1515-19

5. Giorgio Vasari y asistente, Grotescos, fresco, 1550
Galleria degli Uffizi, Florencia

6. Desprez, Les songes drolatiques de Pantagruel
París, 1565
xilografía 21
Sueños de Pantagruel

7. Archimboldo, Agua, óleo, 1566
Kunsthistorisches Museum, Viena

8. Friedrich Unteutsch, Grotesco cartilaginoso, 1650
Grabado de Abraham Aubry

9. Sólo un beso, pintura italiana, siglo XVII/XVIII

10. Jean Bérain, Capricho, 1720

• Pero en los tiempos modernos, la imaginería grotesca se radicaliza y tiende a desafiar buena parte de las acepciones de grotesco provistas por el diccionario, particularmente aquella que se refiere a la noción de adorno:

11. Francisco de Goya y Lucientes
"El sueño de la razón produce monstruos"
Los Caprichos, Nº 43, Madrid, 1797-98
Aguafuerte y aguatinta

12. Aubrey Beardsley, Bon Mots, tinta, 1893

13. Hans Bellmer, Muñeca, 1936
aluminio pintado
Museo de Arte Moderno, Nueva York

14. Salvador Dalí, Canibalismo en otoño, óleo, 1936
Tate Gallery, Londres

15. Francis Bacon
Detalle de Tres estudios para figuras al pie de una cricifixión
c. 1944

16. Andreas Paul Weber, ¡Afuera la espina!, 1951

17. Quino (Joaquín Salvador Lavado)
Sin título [Látigo al barrilete], tinta y aguada, c. 1971-73
Publicado en "Bien, gracias, ¿y usted?", Buenos Aires, 1976

18. Robert Gober, Sín título, 1982-92
Galería Matthew Marks, Nueva York

19. Mano, sin fechar
foto-manipulación e imagen digital

20. Hermanos Chapman | Jake y Dinos Chapman
Aceleración zygótica: modelo biogenético libidinoso desublimado, 1995
escultura de fibra de vidrio, resina y pintura

21. Treu, Entusiasmo no es suficiente, UFO-Hawaii, 2007

22. Thomas Doyle, Pérdidas aceptables, 2008

23. Fantas-Porto, Publicidad para el 31° Festival Internacional del Cine de Horror, Oporto, 2011

A modo de conclusión. En su sentido tradicional, el término grotesco presenta una importante afinidad con el adorno. Como figura, el grotesco tradicional es artificial y antinatural. Suele además presentarse en términos de lo irregular, lo ridículo y lo extravagante; eventualente puede también adquirir acentos groseros y chabacanos. A partir de los tiempos modernos, lo grotesco pierde aspecto ornamental, mas no necesariamente su naturaleza híbrida ni su carácter excesivo. Con el advenimiento del grotesco moderno, las formas del grotesco tradicional continuarán siendo cultivadas, pero se dará una prevalecencia aquellas impregnadas por lo sumamente drástico y lo deliberadamente ambiguo.

24. Yuka Yamaguchi, Nuevo brote, lápiz color y bolígrafo, 2008

Como categoría estética, lo Grotesco presenta entonces dos fases básicas: una es la del grotesco tradicional y la otra comprende al grotesco moderno. El grotesco tradicional hunde sus raíces en los tiempos inmemoriales y se desarrolla hasta casi el fin del siglo XVIII. Luego continuará, pero su papel en términos de Historia del Arte será de relativa importancia, ya que se tornará repetitivo e incluso redundante (tal como sucede con las decoraciones del período neoclásico y con no pocos de los adornos observables en el fileteado porteño). El grotesco moderno probablemente tenga en Los Caprichos de Goya sus orígenes, que se remontan hacia el fin del siglo XVIII. Es a partir de entonces que la presencia de lo grotesco no cesa de crecer en el arte, sino que, efectivamente, ocurre todo lo contrario. Los grotescos actuales ya casi nada tienen que ver con fantasías otrora expresadas en Roma, sino que constituyen improntas que aluden insistentemente a la condición del hombre moderno o contemporáneo. Además, se trata de una condición que de humana tiene bastante poco.

25. Francisco de Goya y Lucientes
"Todos Caerán", Los Caprichos, Nº 19
Aguafuerte y aguatinta

Dicho en otras palabras, en la historia de lo Grotesco hay un antes y un después de Goya: es él quien le da un significado completamente original al término capricho y establece a través de su arte una diferencia fundamental entre las dos fases en que se revuelve lo Grotesco.
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